Hannibal Laguna: «Ni Beckham ha conseguido llevarme al fútbol»

Hannibal Laguna: «Ni Beckham ha conseguido llevarme al fútbol»
Hannibal Laguna: «Ni Beckham ha conseguido llevarme al fútbol»

–Ya tiene su premio «T de Telva», ¿equivale a una medalla olímpica?
–Sí, a una medalla olímpica o a un Planeta, pero sin el millón de euros.

–¿Trabajar en la moda en España ha sido para usted una carrera de obstáculos?
–Sí porque es ahora cuando se empieza a entender la moda como cultura y como industria, pero cuando empecé, hace 25 años, no era así.

–¿Alguna vez ha pensado en tirar la toalla?
–Nunca.

–Sin embargo, con el paso del tiempo se ha convertido usted en un «galáctico» de la moda. ¿Le ha cambiado la vida?
–No, porque no considero que sea un galáctico de la moda, yo realizo el trabajo que me marco todos los días y entonces no eres consciente de la realidad que ven desde fuera.

–Viste usted de princesas a personalidades como Paz Vega, Juncal Rivero, Paloma Lago, ¿hay alguna deportista española a la que le gustaría vestir de princesa?
–Ya lo he hecho, a Arantxa Sánchez Vicario el día de su boda, y la verdad es que me hizo mucha ilusión.

–¿Y se atrevería a vestir a nuestra princesa de deportista?
–Sí, claro... La podría ver vestida de nadadora.

–¿Cuántas horas de entrenamiento se requieren para llegar en buena forma al campo de juego?
–Al mío, muchas.

–Hablando de forma, ¿los diseñadores también hacen deporte?
–Sí, me imagino que cada uno a su estilo y yo al mío. A mí me gusta mucho el snorkel. Creo que me recorro los arrecifes y los atolones del mundo entero buscando especies con las que disfrutar.

–¿Le gusta el fútbol, de qué equipo es?
–¿Le puedo contar una anécdota? Cuando tuve la oportunidad de conocer a David [Beckham], porque vestía a su mujer Victoria frecuentemente, él no se creía que yo jamás había ido a ver un partido de fútbol... ¡Y no consiguió convencerme! Es que no me gustan las aglomeraciones. Y no, no tengo equipo.

–Hay quien dice que, en el terreno deportivo la elegancia en el vestuario brilla por su ausencia. ¿Coincide?
–Bueno, hay de todo, como en todas partes.

–¿Cómo cree que hay que ir vestido a un evento deportivo?
–Deportivamente.

–Y los deportistas, en general, ¿visten bien cuando van a un evento social?
–Tienen la posibilidad de hacerlo... Si no lo hacen ellos, pero por regla general, sí. Quizás hemos vivido unos años de un poco de exceso que se veía en la sociedad y también en los deportistas y sobre todo los futbolistas, que son los que tenemos siempre más presentes. Pero quitando a éstos, los deportistas son bastante austeros en la forma de vestir.

–Usted hace que las mujeres vestidas de Laguna sean aún más mujeres, ¿se podría lograr lo mismo con los hombres?
–Sí, totalmente. Y creo que deberían ser más caballeros.

–Pues a ver si lo hace con los políticos.
–Sería más complicado.

–Medalla de oro en el vestir al político.
–Me gustaba mucho cómo vestían los Kennedy.

–¿Quién no sólo no alcanzaría un podio, sino que habría que echarlo de la competición?
–Al ochenta por ciento, o más, pero me satisface el hecho de que no se preocupen por ello, porque creo que se deben preocupar en otras cosas.

–Por cierto, ¿con qué político se sentiría más seguro si lo tuviera de hincha?
–La moda no debe tener colores políticos. En mi caso tengo clientas y admiradores de todos los colores políticos y estoy contento como estoy.

–Los deportistas deben parte de su éxito a un entrenador, ¿también los diseñadores?
–Creo que sí, a maestros de los que aprendes técnicas que continúas o superas. Yo he tenido muchos como Madelaine Vionnet, Balenciaga, Dior o Jesús del Pozo.


En primera persona
«Nací en Caracas en 1967, estoy soltero, no tengo hijos y me siento orgulloso de mi familia. No me arrepiento de nada, perdono, pero olvido despacio. Valoro la sinceridad y detesto la mentira. Mi principal virtud es conocer mis defectos y mi defecto, que, a pesar de conocerlos, no puedo evitarlos. A una isla desierta me llevaría mi equipo de snorkel. Me gusta comer casi todo lo que hace mi madre. Mi manía es que necesito estar a solas y en silencio cuando trabajo y por eso lo hago de noche y nunca se me repiten los sueños, aunque tengo muchos, muy variados e intensos. De mayor me gustaría seguir haciendo lo que hago: trabajar para la mujer. Y si volviera a nacer volvería a cualquier profesión que tenga que ver con mi trabajo, aunque tengo una espinita clavada: me gusta mucho el mundo del cine».