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La Razón
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El Barcelona tenía cuatro grandes compromisos en los que de ganar consolidaba su primer puesto, pero también podían ser la pérdida del campeonato. Sevilla, Villarreal, Valencia y especialmente el Bernabéu eran los cuatro trances por los que tenía que pasar. En el primero se dejó dos puntos y dio más color a la Liga. En Sevilla, en el último minuto del primer tiempo, cuando ganaba por gol de Bojan, tuvo enorme susto por la aparatosa y preocupante lesión de rodilla de Messi. Afortunadamente, pudo seguir jugando, pero en la reanudación el equipo padeció el disgusto del empate de Navas. El primer set de obligada muerte súbita se le complicó por la reacción del Sevilla, que tras la igualada se fue hacia arriba y con Kanouté en el campo mejoró sus jugadas de ataque.

El Barça se topó con un equipo que le perdió el respeto. Ni siquiera con el gol en contra bajó los brazos. No se acongojó. Los barcelonistas tuvieron que recurrir a un fútbol más veloz para soportar las avalanchas adversarias.

Messi fue protagonista por la lesión y por intervenciones marca de la casa, pero no decidió. Marcó un gol anulado por Pérez Lasa, quien volvió a tener una de sus actuaciones llenas de decisiones contradictorias y sin coraje para pitar penaltis.

El partido derivó en jugadas de gran peligro ante ambas porterías, aunque fue la barcelonista la más acosada. El Barça ayer no sólo no dominó como acostumbra, sino que se vio contra las cuerdas. Ningún equipo lo tuvo a su merced como ayer hizo el Sevilla. La Liga ha recuperado emoción.