EL ANÁLISIS: Está enferma

La cuidadora de Valladolid no se había ausentado del trabajo por causas psiquiátricas, lo que no quiere decir que no padeciera ninguna enfermedad.

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l ¿Puede haber sufrido la presunta asesina de Boecillo el «síndrome del cuidador quemado»?
–Nunca he conocido un caso de «burn out» o del síndrome de estar quemado en el trabajo en una persona con comportamiento homicida. Otra cosa es que el trabajo como cuidadora le haya podido producir un agotamiento y esto haya agravado una depresión anterior.

l ¿Es posible que esta cuidadora sufriera alguna patología psiquiátrica que no se hubiera manifestado con anterioridad?
–Por el comportamiento que se sabe que ha tenido, parece que puede existir una enfermedad psiquiátrica, porque su manera de actuar no ha sido racional. Quizá pueda hablarse de una psicosis aguda, aunque no está claro.

l ¿En qué tipología se encuadra el crimen de Boecillo?
–Puede ser un caso de «homicidio por compasión», o bien de «suicidio ampliado». En este última definición entran los asesinos que lo que pretenden es suicidarse, pero antes matan a las personas que están a su cargo. Se justifican pensando que lo hacen para evitarles sufrimiento, y los homicidas suelen padecer enfermedades mentales graves, como una depresión severa. Sin embargo, estos casos se dan más entre personas con vínculos familiares, y en este caso la cuidadora sólo tenía, aparentemente, una relación laboral con sus tres víctimas.

l ¿Cuál es la diferencia con los llamados «homicidios por compasión»?
–Si fuera un «homicidio por compasión», la presunta asesina habría matado a los niños para ahorrarles sufrimientos y después, arrepentida, se habría intentado quitar la vida. Pero no sabemos si se ha intentado suicidar por no poder afrontar sus actos o bien si había planeado su suicidio con antelación. En este último caso se trataría de un «suicidio ampliado»