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Chaves y Griñán se reúnen para zanjar polémicas antes de las elecciones

Manuel Chaves y José Antonio Griñán juntos otra vez. Será esta tarde en Madrid, en el Ministerio de Política Territorial y Administración Pública. Según la convocatoria oficial, el motivo de la cita es analizar los asuntos que se desarrollarán en la comisión bilateral Junta-Estado que se celebrará en el mes de septiembre. Ni desde el Gobierno andaluz ni desde el Ministerio ampliaron la información al respecto.

 
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Las relaciones entre ambos Ejecutivos no son las mejores, como tampoco lo es la personal entre ambos dirigentes. Desde que Griñán sustituyó a Chaves los desencuentros institucionales se han sucedido. Ese distanciamiento se ha corroborado en las sucesivas reuniones de «coordinación» que ha habido entre la dirección del PSOE Federal y el PSOE andaluz, una forma de minimizar las diferencias.

El principal tema pendiente es solventar la gestión del Guadalquivir tras el varapalo del Constitucional, que declaró nulo el artículo 51 del Estatuto de Autonomía andaluz en el que se regulaba la competencia exclusiva de la comunidad sobre las aguas del río que transcurren por su territorio. La solución coyuntural que se buscó, una encomienda transitoria de gestión del Gobierno central al autonómico, caduca en el mes de octubre, por lo que en septiembre el asunto tiene que quedar resuelto.

De hecho, la Junta creó una comisión de expertos para elaborar un dictamen sobre el futuro modelo de gestión de las aguas del Guadalquivir.

Pero mientras ese extremo parece que puede solventarse, hay otros que se enquistan. Especialmente grave es la diferencia entre ambas Administraciones en la cuantificación de la deuda que Andalucía tiene con el Estado como consecuencia de las entregas a cuenta que todos los años adelanta el Gobierno central como consecuencia del acuerdo de financiación autonómica. Se hacen sobre previsiones y se comprueban luego sobre los impuestos verdaderamente liquidados. La diferencia es abismal: el Ministerio de Economía considera que el débito es superior a los 6.000 millones de euros sólo correspondientes a los ejercicios 2008 y 2009. La Junta de Andalucía lo rebaja «como mucho» a los 3.500 millones.

La discrepancia de fondo es el nuevo sistema de financiación autonómica, que precisamente fue negociado por Chaves con las autonomías –al final, Elena Salgado tomó el mando y apartó al ex presidente andaluz, que hizo una ronda de contactos con todos los presidentes autonómicos–. El Ejecutivo de Griñán mantiene recursos contra el Gobierno central en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y en el Supremo porque hay fondos que no se están aplicando.

Otro tema que parece camino de los tribunales es el impuesto andaluz a bancos y cajas que la Junta aplica desde principios de año a unas 70 entidades con sucursal en Andalucía y al que se opone el Gobierno central. El plazo otorgado para llegar a un acuerdo concluye en septiembre antes de recurrir la nueva tasa ante el Tribunal Constitucional.

¿Recomendación sobre las elecciones?
La decisión de Griñán de mantener el calendario electoral en Andalucía y que no coincidan con las generales no ha sentado bien en la dirección del PSOE Federal. Pese a los intentos del candidato Alfredo Pérez Rubalcaba, el presidente andaluz se ha mantenido firme y pretende alejar cuantos más meses mejor la cita con las urnas en Andalucía de la elección del nuevo presidente del Gobierno. Chaves, como hombre de partido que ha sido –y así se ha definido él mismo–, apostó tradicionalmente por lo contrario e hizo coincidir ambos comicios. Ahora se encuentra con que la persona a la que dejó en el cargo de presidente de la Junta cuando él se fue a Madrid no acepta las recomendaciones de Ferraz.