El lobito bueno por Lucas Haurie

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Ha estado rápida de reflejos la Consejera de Presidencia para impedir que le reescriban a José Antonio (¡¡presente!!) Griñán el 14-N los versos de José Agustín Goytisolo que con magisterio cantaba Paco Ibáñez. La progresía ha decaído tanto que ya no halla ni siquiera a esos referentes culturales de los que una vez hizo gala. Fuera del ripio pancartero, el desierto, así que a la bruja hermosa, al pirata honrado e incluso al lobito bueno al que maltrataban todos los corderos del poemilla estuvo a punto de unírseles el gobierno huelguista de la Junta, una «contradictio in terminis» de imposible superación. Pese a todo, Susana Díaz no se molesta en disimular que el Ejecutivo autonómico alienta, ampara y bendice todas las medidas del gang sindical… ahora que Rajoy mora en La Moncloa, porque cuando los paros fueron contra Zapatero, Griñán se negó a secundarlo: «Este parlamento nunca debe hacer huelga, porque la democracia no se toma vacaciones ni se paraliza ni se suspende. Nunca». Cada cual le da a su palabra el valor que quiere, queda evidenciado, y es triste ver a un gobernante llevado hasta la esquizofrenia por sus socios de IU, que quieren estar al plato del presupuesto y a las tajadas de la protesta antisistema. Como esos diputados que anteayer abandonaron el congreso para manifestarse contra sí mismos pero antes se alistarían en los marines que renunciar al más nimio de sus privilegios. El cuento de la hiperlegitimidad de la izquierda ya no hay quien se lo trague.