Cataluña

Zapatero pide el voto al PSC para frenar a la «extrema derecha»

La inmigración está siendo, sin duda, uno de los temas estrella de la campaña catalana. El PP ha insistido en que quiere unos flujos «controlados y regulados» porque «no cabemos todos». Y CiU, a través de Josep Antoni Duran Lérida, ha advertido del «problema» que hay en varios municipios catalanes, donde la mayoría de recién nacidos son de «madre extranjera».

Zapatero respaldó ayer la candidatura de Montilla a la Generalitat en un mitin celebrado en la Feria de Lérida ante unas 1.500 personas
Zapatero respaldó ayer la candidatura de Montilla a la Generalitat en un mitin celebrado en la Feria de Lérida ante unas 1.500 personaslarazon

Al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, le irritan estas posturas y, por eso, ayer, en un acto de campaña en Lérida, pidió el voto para el PSC, para poner freno «a esos discursos que copian del Tea Party o a esos vídeos que copian de la derecha más extrema de Europa».

Zapatero habló un buen rato sobre la convivencia, pero, en realidad, casi toda su intervención giró en torno al cara a cara que José Montilla reclama cada día a Artur Mas. «Si tan seguro está, si tan fuerte se siente, que vaya a debatir con Montilla», desafió el presidente.
El jefe del Ejecutivo trabajó a conciencia la provocación a Mas. Subrayó varias políticas del Gobierno o la Generalitat para, luego, añadir la misma coletilla: «Por eso no quiere debatir».

Así lo hizo tras citar los «avances» que Cataluña ha logrado en materia de infraestructuras (éste lo ejemplificó aterrizando en el aeropuerto de Alguaire-Lérida), vivienda protegida, convivencia, atención a los «ni-nis», medidas anticrisis, derechos sociales... «Por eso no quiere debatir», repetía. Todo ello lo rubricó con una frase lapidaria: «Yo nunca votaré a alguien que no quiera debatir».

Mientras Zapatero asumió el papel de poner el anzuelo a Mas para aceptar un careo en televisión, Montilla se encargó de combatir los fatales resultados que todas, absolutamente todas las encuestas auguran al PSC.

Al candidato del PSC le vino bien la presencia del presidente del Gobierno y también la de Josep Borrell para poner dos ejemplos de victorias contra pronóstico (la de Zapatero en las generales de 2004 y la de Borrell en las primarias del PSOE de 1998). «Todavía estamos a tiempo», dijo. El único consuelo que le queda a Montilla es que un 35 por ciento de los electores catalanes no ha decidido su voto y a eso se agarró para confiar en la victoria. El mitin también contó con la participación del alcalde de Lérida, Àngel Ros, y del cabeza de lista del PSC en esta demarcación, Joaquim Llena, quien protagonizó una sonada salida de tono.

Primero llamó «chulitos» a los dirigentes de CiU y luego les afeó su logo de campaña (sus siglas con una sonrisa). «Gilipollas, ¿de qué os reís con la que está cayendo? ¡Coño!» Horas después, el candidato socialista pidió «disculpas» en un comunicado por haber usado un término inadecuado.