La tradición británica del lujo sobre ruedas

MADRID- Pocas marcas en el mundo del motor tienen la capacidad de entender el lujo como puede hacerlo Jaguar. Con la pátina que dan más de tres cuartos de siglo construyendo automóviles que están en la cumbre de la tecnología y la sofisticación –tanto en el mundo de la competición como en el de las berlinas de alta representación– y siendo suministrador de la corona británica, cuyo nivel de exigencia no es corto.

Por ello, no es extraño que el XJ, el modelo estrella de la marca, sea un turismo de gran imagen, con una alta tecnología y dotado de muchos de los elementos más sofisticados que buscamos en un automóvil de alto nivel. Pero no todos. En este Jaguar, fiel a una tradición en la que la lógica impera sobre las modas pasajeras, no encontraremos complementos propios de una «playstation» como las cámaras de visión nocturna, los datos de nuestra velocidad o las señales de la carretera reflejados en el parabrisas... Estamos en una berlina en la que la prioridad la tiene la comodidad del ocupante y la seguridad activa. Es decir, un coche con una gran estabilidad en carretera y ligereza del conjunto gracias a su carrocería realizada totalmente en aluminio. Eso sí, hay que exigirle, como guarda su tradición, acabados impecables en todos los elementos del habitáculo, un cuero de gran calidad en los asientos con costuras cosidas y rematadas con pulcritud, espacio en los asientos posteriores... Porque hay que tener en cuenta que, en muchos casos, este XJ será un automóvil para propietarios con conductor. Por ello, los butacones de los asientos posteriores son especialmente cómodos y hay espacio para estirar las piernas. El modelo se puede adquirir con una carrocería trece centímetros más larga. Entonces, el espacio es ya enorme y los respaldos pueden inclinarse para echar una cabezadita. Pero aunque puedan viajar cinco personas sin apreturas, los asientos parecen pensados para que detrás se acomoden sólo dos pasajeros.

Por lo que se refiere a la mecánica, Jaguar pone a disposición de los clientes del XJ dos motores de gasolina y un diésel. Los primeros tienen un bloque V-8 de cinco litros que rinden a una potencia de 385 o de 510 caballos, en función de si están equipados o no con un turbocompresor. El diésel es un seis cilindros en Vde tres litros de cilindrada cuya potencia se eleva hasta los 275 caballos. Un motor que resulta, a la vez, económico y brillante. Porque el fabricante tiene homologado un consumo de siete litros, lo que puede considerarse un logro para un vehículo de esta representación. Pero a la vez, debido a la ligereza del conjunto y a la efectividad de su cambio automático de seis marchas, sus reacciones son inmediatas y rápidas. Y si queremos llevar a cabo una conducción casi deportiva, podemos usar las levas en el volante para conseguir un cambio más ágil y directo.

El Jaguar XJ es un coche de lujo para minorías entendidas. Para los que no quieren ir de uniforme y buscan la distinción que no son capaces de dar algunas marcas alemanas.