El Rey: «Ya se conoce toda la verdad del 23-F»

Cree que ya se han despejado las incógnitas y Felipe González que «aún queda mucho por saber»

El Rey cree que se conoce toda la verdad sobre el 23-F
El Rey cree que se conoce toda la verdad sobre el 23-F

...Y de repente, el patio del Palacio de San Jerónimo entró en el túnel del tiempo. Los personajes que por allí pulularon entre la una y las seis de la tarde parecían haber salido de las páginas de los libros de historia, de una historia tan lejana en el tiempo y tan cercana en la memoria colectiva. Han pasado sólo (o ya) 30 años de aquel golpe felizmente frustrado que pudo quebrar una democracia que daba antaño sus primeros pasos. ¡Ycómo hemos cambiado! El país, la política, los protagonistas... Algunos ocupan hoy los mismos escaños donde hace tres décadas permanecieron durante casi 19 horas secuestrados. Pero antes de llegar a esa escena vespertina, el hoy presidente de la Cámara Baja y entonces secretario cuarto de la Mesa, José Bono, ha tenido el acierto de sentar en la misma mesa para almorzar a quien aquel 23-F se ganó la legitimidad social del trono, al entonces presidente del Congreso, Landelino Lavilla, a quienes eran portavoces parlamentarios (Manuel Fraga, Felipe González, Santiago Carrillo, Miquel Roca y Alejandro Rojas Marcos) y al actual presidente del Gobierno. Bono es único como maestro de ceremonias, insuperable para la escenografía, genuino en el protocolo e irrepetible a la hora de bucear en la retórica y recordar que no siempre cualquier tiempo pasado fue mejor.

Nada más poner un pie en el recinto parlamentario, el Rey confiesa que cuando recuerda el 23-F piensa que en España «estamos mucho mejor que hace 30 años». El Monarca se siente satisfecho con la evolución de España en estos años y, además, es de los que cree que ya se conoce toda la verdad sobre «la trama golpista», «y si no la inventan por ahí», declara ante los periodistas.

Antes de almorzar abraza efusivamente a Santiago Carrillo y a Landelino Lavilla. Especial cariño muestra también por Manuel Fraga, que acude a la cita en silla de ruedas. Precisamente el presidente fundador del PP evoca en este 30 aniversario que «nos jugamos mucho ese día». ¿Recuerdos? «Todos».


González: aún queda mucho
Aquí está también Felipe González. Envidiable bronceado y palabras que contrastan con las de Don Juan Carlos. El sí cree que aún queda mucho por conocer de lo que antecedió a aquel 23 de febrero. Y que a medida que pasa el tiempo van aflorando muchas cosas «que ni siquiera fueron secretos pretendidos». Una cosa sí fue clave: «El fiel de la balanza lo inclinaba el jefe del Estado y se inclinó para la parte buena». Se acaban las declaraciones, se procede al almuerzo y posterior foto de familia antes de que Don Juan Carlos abandone el Palacio y cuente que ha recordado el pasado y ha hablado, también, mucho del futuro de España. Los comensales han degustado ensalada de verduras con perdiz escabechada, lomo de lubina al horno, fruta preparada con zumo de naranja y sorbete de albaricoque.

A las cuatro y media de la tarde, después de que Bono y Zapatero despidan a Don Juan Carlos comienza la segunda parte de la jornada. El túnel del tiempo torna en una especie de conjunción generacional entre quienes hicieron historia y quienes puede que un día la hagan. 144 diputados de los 350 secuestrados ese día de 1981 por Tejero se entremezclan en el hemiciclo con los parlamentarios actuales. No hay más protocolo que para sentar en el primer banco azul del Gobierno y de derecha a izquierda a los entonces portavoces parlamentarios (Rojas Marcos, Roca, González, Fraga y Carrillo) y en otra bancada azul a Landelino Lavilla, Zapatero, Bono y Rajoy. No se les escapen dos detalles. Uno, el lugar destacado que Bono eligió para un Rajoy que aquel 23-F el golpe pilló en la peluquería y acababa de terminar el servicio militar. Que el jefe de la oposición ocupara un escaño azul de Gobierno. Sólo el hoy presidente del Congreso se atreve a desafiar el protocolo de esta manera y en este preciso momento.

En esta segunda parte de los fastos organizados se marca la diferencia entre el ayer y el hoy. Los de ayer no buscan lugar privilegiado cuando entran al hemiciclo; muchos de los de hoy se resisten a ceder sus escaños y ocupan sus lugares habituales. Los de ayer no persiguen con la mirada ni a la cámara ni al micrófono; algunos de los de hoy se pegan a los que ya son historia a ver si hay suerte y algún gráfico dispara. Discreto entra, y ya con el discurso de Landelino Lavilla empezado, Nicolás Redondo (padre), que pasa por delante de González y evita cruzar la mirada; más discreto Cándido Méndez, que era entonces diputado. Y qué decir del ex presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra y de otros tantos que sintieron el miedo como nunca aquella noche y temieron que España volviera a caer en el pozo de la historia. Muchos de los de hoy se quejan de que la convocatoria de la cita les haya llegado tarde y por sms. Desmienten la frase de Bono de que no siempre cualquier tiempo pasado fue mejor.