Espadas quiere quitarle los barrios a Zoido

El PSOE hace propia la estrategia que llevó al alcalde al Ayuntamiento y espera aprovechar el desgaste por los recortes

Sevilla- Cuando Juan Ignacio Zoido se alzó con la Alcaldía de la ciudad tras lograr una histórica victoria para el PP, Juan Espadas, el candidato del PSOE, se tragó la derrota con cierto sabor agridulce, ya que al ser nombrado tras el «dedazo» de Griñán como sustituto de Alfredo Sánchez Monteseirín tenía sobre la mesa unas encuestas nada prometedoras. No le extrañó demasiado. Ser alcalde era el reto principal del denominado, por el presidente andaluz candidato «in pectore», que había abandonado la Junta de Andalucía para centrarse en mantener el legado socialista en la Plaza Nueva.

No fue así, y el «tsunami» popular alejó de las orillas del éxito a Espadas y hundió las expectativas de IU. Pese a ello, se levantó de la lona y ha comenzado una carrera, que sabe que es de fondo, en la que tiene por delante recuperar el voto socialista. Ésa ha sido la principal tarea durante el tiempo que Zoido lleva en el poder. Un período en el que no ha sufrido demasiado desgaste público. El líder socialista va cociendo lentamente una oposición basada principalmente en el «verlas venir» y en el «hilar fino» de un PSOE que poco tiene que ver con el que dejó Monteseirín. Tampoco es la misma la visión que tiene la opinión pública del ex consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio. Cambio de caras y cambio de aires, parece que es la consigna que Espadas ha dado a su equipo como única medida para lograr separar la marca socialista de algunas intervenciones municipales que hundieron al anterior equipo.

Ahora, con las cartas de la gestión del PP sobre la mesa, una crisis económica brutal y una política de recortes que ha mantenido los conflictos laborales en el Ayuntamiento, Zoido está sufriendo un natural desgaste. El PP retrocede y en las últimas elecciones regionales perdieron 16.000 votos respecto a los resultados de mayo de 2011. Casi un 10% menos, lo que ha propiciado un cambio en la estrategia llevada a cabo en Luis Montoto. Dejando a un lado la confrontación, parece que quiere retomar el tiempo perdido y Espadas ha vuelto a recorrer el camino inverso. Su prioridad «va a ser recobrar la confianza en los barrios», aseguran fuentes próximas a su círculo más cercano.

De hecho, su agenda diaria se centra en dos patas fundamentales. Sacarle los colores al Gobierno de los populares y dejarse ver en los lugares en los que no pudo hacerlo tras ser nombrado candidato. Se trata de un modelo similar al que realizó Zoido durante los cuatro años en los que tuvo que convencer a los sevillanos de que él era la persona adecuada para plantar cara al tándem Monteseirín-Torrijos.

Descabezado desde la salida de José Antonio Viera, el PSOE sevillano vivió momentos de incertidumbre entre Antonio Gutiérrez Limones y Susana Díaz hasta que esta última se alzó con el bastón de mando en el partido. Pese a ello, Espadas ha dejado claro que quiere seguir siendo la cara de la formación en la ciudad con el objetivo puesto en las próximas elecciones municipales. Su futuro pasa por Sevilla, por lo que es descartable una vuelta a la Administración andaluza. La intención es mostrar una alternativa creíble apoyada en las agrupaciones locales, donde está dispuesto a dar un golpe en la mesa para exigir resultados cuando se acerque el tiempo de las encuestas. Se trata de «crear una red en los barrios que siempre nos han dado el voto y reforzar aquellos en los que nos cuesta más trabajo», aseguran desde el partido socialista.

Sobre la base de la situación de la oposición, una de las claves en las que se plantea su postura ha sido mostrar la «opacidad» que rodea a las gestiones del Gobierno popular. Ya sea en decisiones de Gobierno, en nombramientos o en disoluciones de empresas municipales, en varias ocasiones ha mostrado su disconformidad con este modo de trabajar que contrasta con la intención de «oposición constructiva y tranquila» que ha defendido en varias ocasiones. Aunque aún es pronto, la duplicidad de cargos de Zoido, ahora cabeza visible del Partido Popular de Andalucía será una de las pautas de su gestión: esperar el desgaste lógico al que se verá sometido el alcalde.

 

Una nueva cara para un PSOE en horas bajas
El cadáver político de Alfredo Sánchez Monteseirín ya estaba más que embalsamado cuando los votos dieron la victoria a Zoido. Varios escándalos, sus proyectos megalómanos y el trabajo diario e incansable del PP sirvieron para cavar la tumba del PSOE en la capital hispalense. Una quema de la que sólo se libró de cara a la opinión pública Rosamar Prieto-Casto, la concejal con mejor imagen del anterior Gobierno. La llegada en paracaídas de Espadas le supuso una manera positiva no estar ligado a un proyecto político fracasado del que ahora se quieren desligar en el partido. Se trata de una estrategia en la que las nuevas caras y el «estilo Espadas» esperan modificar el rechazo que hoy tiene la marca PSOE en Sevilla.