Narcos fanfarrones y timados por Francisco Pérez Abellán

Un policía cuenta el dinero debajo del escritorio, como hicieron los timadores
Un policía cuenta el dinero debajo del escritorio, como hicieron los timadores

El crimen organizado es la industria del crimen o el crimen como negocio. Las organizaciones criminales suelen ser violentas, agresivas y crueles. Pero entre ellas se cuela la mafia de los timos, que es como una compañía de teatro de gira por provincias. Las mafias son reductos de sicarios, asesinos, ladrones despiadados, secuestradores y camellos desbocados, pero la mafia de los estafadores, los expertos en dártela con queso, los reyes del timo, son chicos bien, con aspecto de buenos que le quitarían el oscar a Robert de Niro. El timo es como la estafa, pero con más arte. Hace un par de semanas, dos agrupaciones de delincuentes se encontraron en Madrid. Unos eran los serbo-croatas émulos de Paul Newman y Robert Redford en «El Golpe». «Sólo hace falta un poco de confianza», es su grito de guerra. Estos profesionales del engaño hicieron creer a una banda de colombianos que estaban dispuestos a hacerles un gran favor: cambiarles 800.000 euros en billetes de 500, por 500.000, en billetes de 50 y 100. El negocio era redondo, con ganancias aseguradas. De modo que prepararon el lugar del encuentro, un hotel de la calle Alcalá, junto a Arturo Soria.El decorado de la habitación era muy sencillo, una mesa escritorio de grandes dimensiones en cuyo interior, si se apoyaba contra la pared, podría refugiarse uno de los cómplices que era de corta estatura. Cuando los compradores llegaron, pudieron examinar los billetes auténticos de 500 euros en grandes fajos que los otros iban contando parsimoniosamente y encerrándolos en el cajón más cercano del escritorio, donde el enano oculto los cambiaba por fajos fotocopiados. Los serbo croatas le daban a la escena un gran realismo, constantemente actuando. Para los colombianos todo aquello era nuevo y se creían en una oficina ambulante de cambios o entre un grupo de admiradores del trabajo bien hecho. Con ese cuento, largo y adornado, los serbo-croatas lograron apropiarse de los 500.000 euros del botín, nuevecitos, a cambio de sus papeles de colorines, que parecían sumar los ochocientos mil del ala. Habían intervenido al menos cuatro colombianos, seis serbo-croatas y un español. Todos ellos practicaban el llamado «rip deal» (negocio podrido). Este tipo de delincuente y especialistas se prodigan en Francia, Italia, Alemania, Holanda, Bélgica, Suiza y Portugal. La Policía tiene recogidas muchas huellas de los delincuentes de esta especialidad que se dedican a este negocio. En nuestro país, el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil capturaron en Madrid y Vinaroz once personas entre narcos, colombianos y estafadores que se habían hecho especialistas en el morbo de «rip-deal». Los narcos se llevaron el dinero que les fueron facilitando sin adivinar nada. Pensaban que estaban lavando capitales pero en realidad habían adquirido una bonita colección de hojas impresas. Tan soberbios y fanfarrones, pero tan timados como primaveras de campo, dulces primos estafados con la historia más gorda y eterna de todas, la del timo de los billetes difíciles o el escritorio de las penas. Habían sido víctimas de una compañía de aficionados que ponen en pie diferentes versiones o trucos encaminados a beneficiarse de la avaricia de la gente mediante el arte de birlarles el dinero sin apenas tocarlo.Para llevar a cabo un buen timo como «el del escritorio» hace falta grandes dosis de ingenio y agua en las venas. En general siempre hay alguna que otra sorpresa. En esta ocasión las copias obtenidas de la fotocopiadora hicieron divinamente su papel, y todos los que hicieron un papel estuvieron muy convincentes. El enano, de aplauso; el jefe, para felicitarlo; y los demás llevando el compás con el pie. Perfecto. Talento contra codiciaAhora vuelve con fuerza el timo del Americano y el de la guitarra o de las limosnas, que es una variedad del que nos ha sumido en un sueño. Los timadores han perfeccionado su método y lo hacen de forma tan responsable a como lo hace una gimnasta en su esfera, saltando con seguridad y dejándote descasar. Los serbo-croatas les entraron a los colombianos fingiendo ser italianos, quizá de la Cosa Nostra o de la Camorra, lo que les hizo soñar con sacas llenas de dinero del que se da y no se quita, santa Rita. Esta operación de lavado de dinero negro, seguramente sí dejó cierto poso de logro narcotraficante. Objetivo del golpe: todo salió según lo planeado y recuperada toda la ropa y la mayor parte del dinero de verdad. Por cierto, que las fuerzas del orden se llevaron a los timadores y los timados, unos con la boca abierta y otros enfurruñados, sin querer decir nada.