La banca alemana acude de forma masiva al BCE para financiarse

En febrero de 2009 superó en seis puntos el nivel proporcional a su peso en la institución

.
.

Unos se llevan el dinero y otros los titulares. Desde que los especuladores consiguieran que las agencias de calificación de solvencia pusieran la deuda griega a nivel de «bono basura», España ha pasado a estar en el punto de mira de la cruzada contra la economía europea y su buque insignia, el euro. No es lo mismo tumbar a Grecia, un país períferico, cuyo peso en la eurozona no deja de ser residual -aunque entrara a formar parte de la CEE antes que España y Portugal-, que cobrarse una pieza de caza mayor, España, cuyo hipotético rescate podría acabar con el sueño de la unidad económica europea.

Curiosamente, los ataques más virulentos han procedido de Reino Unido, un país que ha tenido que nacionalizar su banca (salvo HSBC), y Alemania, cuyos bancos aprovechan «el peso del país» para financiarse en el BCE muy por encima de lo que le correspondería. Por eso, a nadie puede extrañarle que en las últimas semanas la presión mediática sobre nuestra economía se haya agudizado sin más base que el rumor, amparada en la eterna inseguridad del Gobierno por la falta de apoyos políticos a su plan de ajuste de la economía, que sacó adelante sólo con sus votos y la abstención de trece diputados. Los supuestos problemas de la banca española aireados desde Reino Unido no consiguieron su propósito, pero sí que cada emisión de deuda soberana de España tuviera que aumentar su rentabilidad para igualar el riesgo país con Alemania, la referencia en los mercados europeos.

En las dos últimas semana los ataques han provenido de medios de este país que ha puesto en duda la capacidad de España para salir de la crisis sin tener que recurrir al fondo rescate preparado por la Unión Europea con 500.000 millones de euros. Pero ni la economía española, aun con sus problemas, está tan mal como la pintan ni los bancos españoles tienen bajo sus balances ninguna sorpresa que esconder por más que se empeñen. Ha tenido que desvelarse que los bancos Santander y BBVA son los mejor preparados de Europa para soportar una crisis para que alemanes y británicos se rindieran ante una evidencia que nunca, hasta ahora, se había tenido en cuenta.Reino Unido, origen de los ataques mediáticos a España, convive con un déficit mayor que el español y con una deuda sobre PIB muy superior a la nuestra. Sobre su banca, poco que decir. En 2008, el Estado se vio obligado a nacionalizar el Northern Rock pese a haber recibido del Banco de Inglaterra préstamos de 33.750 millones de euros para evitar su bancarrota. La nacionalización de Lloysd, Royal Bank of Scotland y Barclays sólo fue cuestión de tiempo.

El caso de Alemania es menos conocido. Su paro y su vuelta al crecimiento han tapado en Europa otros problemas. Mientras las acusaciones sobre el abuso de la banca española de recurrir a la financiación barata del BCE se extendieron como la pólvora en los meses de febrero (primer ataque contra Grecia) y mayo (crisis de la economía griega), los mercados parecen desconocer que la banca alemana acudió a las subastas del Banco Central Europeo de una forma masiva, superando en hasta seis puntos porcentuales su «peso» en la institución monetaria, situado desde 2007 en el 18,9%, algo más del doble que el de España (8,3%).

Según datos del Banco Central Europeo, hasta en cinco ocasiones Alemania superó en cuatro puntos porcentuales la financiación adecuada a su peso. En febrero de 2009, el nivel sobrepasó los seis puntos. Mientras, España estuvo durante siete meses (entre enero y julio) por debajo de lo que le correspondía. Hoy, la situación se ha corregido algo, y España ha apelado a la financiación del BCE dos puntos por encima de su «peso», lo mismo que Alemania.La publicación de la solvencia de Santander y BBVA se convirtió el viernes en un bálsamo para las heridas de nuestra economía.El diferencial de la deuda cayó por debajo de los 200 puntos básicos, hasta 185, tras marcar máximo durante la semana, y la bolsa recuperó, aunque fuera sólo durante unos momentos, el nivel de los 10.000 puntos, empujada por la euforia compradora de títulos bancarios, que auparon al selectivo español.