El G-20 cierra la cumbre en falso

Ni el criterio de Europa, favorable a un ajuste fiscal general, ni el de EE UU, que defiende los subsidios, prevaleció.

El presidente de EE.UU., Barack Obama (d), y el primer ministro del Reino Unido, David Cameron (i), brindan durante su encuentro bilateral en la cumbre del G20 en Toronto (Canadá)
El presidente de EE.UU., Barack Obama (d), y el primer ministro del Reino Unido, David Cameron (i), brindan durante su encuentro bilateral en la cumbre del G20 en Toronto (Canadá)

TORONTO- El G-20 acordó ayer al final de su reunión en Toronto una consolidación fiscal «diferenciada y ajustada a las circunstancias nacionales» de los países, según el comunicado que se hizo público al final del encuentro. El texto refleja el compromiso de los «países desarrollados» del G-20 de reducir el déficit «al menos a la mitad» para el año 2013 y de «estabilizar o reducir la deuda gubernamental como porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) para el año 2016.El asunto de la austeridad fiscal provocó tensiones en el seno del G-20 que hasta ahora había dado muestras de una gran cohesión y que actuó al unísono a la hora de implementar medidas de estímulo económico para salir de la crisis. Estados Unidos y los emergentes abogan por mantener ciertas medidas para reactivar la economía y advierten de que la repentina retirada de los paquetes de estímulo que se aprobaron durante la crisis podría frustrar la todavía frágil recuperación. Europa, por su parte, considera que el tiempo de los estímulos ha pasado y ha llegado ya el momento de la austeridad fiscal.El comunicado refleja esa tensión, al indicar que «el ritmo del ajuste (fiscal) debe calibrarse cuidadosamente para sostener la recuperación de la demanda privada» y celebra, en ese sentido, «los esfuerzos realizados por China para impulsar su demanda interna».El documento subraya que existe el riesgo de que «un ajuste fiscal sincronizado entre varias grandes economías pueda afectar de forma adversa la recuperación». Insiste también, aun así, en que «el fracaso a la hora de implementar la consolidación donde sea necesario minaría la confianza y dañaría el crecimiento». Dado ese delicado equilibrio, el G-20 se inclina por que la medida de reducción del déficit para la mitad al 2013 afecte a las economías más avanzadas del grupo.El G-20 también considera que el sector bancario debe pagar por el coste en el que incurren los gobiernos cuando acuden a su rescate, si bien da libertad a los países para establecer una tasa bancaria con ese fin. El G-20, según el documento, reconoce que existen «distintos planteamientos» para hacer que la banca «contribuya de manera justa y sustancial» a su propio rescate, y afirma que uno de ellos, aunque no el único, es el polémico impuesto bancario. Esta tasa, que ya ha sido establecida por algunos países, se había convertido en uno de los puntos de mayor discrepancia del G-20, por la dura oposición mostrada por los países emergentes y también por Canadá, anfitrión del encuentro. En general, las naciones en desarrollo consideran que sus sistemas bancarios no habían sido el germen de la crisis internacional registrada en 2008 y 2009, y que por tanto no tendrían que pagar por un rescate al que no han tenido que recurrir.

Sin mención a la moneda ChinaEstados Unidos y sus aliados finalmente tuvieron que desistir de incluir en el comunicado final de la Cumbre del G-20 mención alguna al anuncio de China de flexibilizar la cotización del yuan, según fuentes cercanas a la negociación, debido a la suspicacia de Pekín al respecto. En el borrador de declaración que se manejaba el sábado los dirigentes mundiales se felicitaban por la medida, anunciada por China la semana pasada, pero apenas 24 horas después desapareció. «China no quería que se la mencionara explícitamente, ni siquiera para bien», explicó una fuente bien informada. Las autoridades chinas ya habían advertido de que el debate sobre la cotización del yuan –que EE UU y Europa consideran artificialmente devaluado– no cabía en los foros internacionales.

ANÁLISIS¿Qué cambiará la cuarta cumbre?- ¿Los líderes del G-20 han triunfado en su misión?– La cumbre, la cuarta desde el inicio de la crisis económica, ha servido de poco. Al final, los líderes de los países más industrializados del planeta y en vías de desarrollo no consiguieron aunar sus criterios para imponer una tasa a los bancos ni para optar por seguir con los estímulos u optar por un recorte de déficit general.- ¿Cambiará algo a partir de ahora?–En principio, los países desarrollados se han comprometido a reducir a la mitad sus respectivos déficits públicos en 2013. Esto supone que cuando lleguen a sus respectivos estados anunciarán probablemente nuevos ajustes. - ¿Se esperan en España nuevos ajustes al calor de la cumbre del G-20?– Zapatero pondrá toda la carne en el asador antes de las vacaciones para impulsar la reforma del sistema público. De hecho, ayer en Toronto sacó pecho por las propuestas realizadas por su Gabinete para cambiar el modelo de pensiones. No obstante, lo hará por consenso.