Carlos García: «Llevaría de cañas por Elorrio a los seis magistrados del TC»

Su voto fue decisivo para arrebatar a Bildu la alcaldía de Elorrio, bastión de la izquierda abertzale. No se considera un héroe, dice que cualquiera habría hecho lo mismo en su lugar. Trabajador, sencillo, optimista... Maneja el verbo con maestría, aguanta las embestidas con temple y de vez en cuando torea por «gaoneras». Le esperan responsabilidades superiores, un secreto a voces que no confiesa.

Carlos García, en el coso de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid, con capote cedido por Justo Algaba
Carlos García, en el coso de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid, con capote cedido por Justo Algaba

–¿Qué ha cambiado de aquel joven de larga melena y rizos que un día se afilió al PP?
–Quiero pensar que sólo la melena y los rizos, nada más. El resto sigue siendo igual.

–¿Por qué se cortó los rizos?
–La primera vez, por desgracia, porque un «comando» de ETA me identificaba con el pelo largo. La última, por comodidad.

–Vecino del etarra «Txeroki», del histórico dirigente de HB Tasio Erkizia... ¿Qué pensaba cuando se cruzaba con ellos por la calle?
–Ser consciente de que están en tu barrio, de que los tienes tan cerca, no es nada agradable. Siempre tuve claro que si alguien sobra en mi barrio, en mi ciudad y en Euskadi son los que defienden el terrorismo.

–Cuando a uno le dicen que ETA tiene las llaves de su portal, ¿le cambia la vida?
–No era la primera vez que me daban una información así, aunque sí que es cierto que nunca había sentido tan cerca el aliento de los terroristas en mi nuca. No te cambia nada más a allá de que extremas las precauciones y te reafirmas en seguir trabajando para acabar con los terroristas.

–El día que se constituyó el Ayuntamiento de Elorrio recibió a Bildu a «portagallola» y luego hizo el paseíllo. ¿Quién le enseñó a torear?
–Siempre he sido bastante autodidacta en todo. No me ofende que los de Bildu me llamen torero o español pretendiendo insultarme. Nunca se me pasó por la cabeza salir del Ayuntamiento por la puerta de atrás, ni hacer algo distinto a lo que hice en ese Pleno o no atender a los medios en el soportal de la iglesia.

–Cuénteme algún triunfo que haya logrado tras ese Pleno...
–Ya no hay carteles de presos en la fachada del ayuntamiento, ni comisiones a favor de los presos de ETA o contra el Tren de Alta Velocidad...

– Y la bandera de España, ¿para cuándo?
–Espero que pronto. Si no ha llegado el requerimiento de Delegación del Gobierno aún, está a punto. Creo que en ese momento tendrán que ponerla.

–Los plenos de Elorrio son en euskera, ¿cómo se maneja?
–Entiendo todo. Ahorro al Ayuntamiento el gasto del traductor, pero hablo en castellano; como los ediles nacionalistas cuando quieren hablar de algo realmente importante, porque manejan mejor ese idioma. Hablo el euskera, pero de forma más coloquial.

–¿A quién se llevaría de cañas por Elorrio?
–A los seis magistrados del TC que permitieron con su voto que Bildu esté en las instituciones.

–Zapatero dijo que en la solución del problema de ETA ha dado «avances decisivos». ¿Desde allí se ve más cerca el final de la banda terrorista?
–Al contrario, Bildu es un retroceso que impide y dificulta la disolución de ETA y su mundo.

–¿Ha encontrado piso de alquiler en Elorrio, o ya le han convencido para que no lo haga?
–Algunas personas que me quieren y me aprecian mucho me han intentado convencer para que no lo haga, pero estoy en ello, aunque no es fácil encontrar un piso adecuado en cuanto a calidad-precio. Es el problema de todos los jóvenes.

–Siempre ha estado con las víctimas; el asesinato de Miguel Ángel Blanco le animó a ser concejal. Cuando tenga hijos ¿cómo se lo va a contar?
–Espero que mis hijos no tengan que vivirlo y sea yo quien se lo cuente porque ETA haya desaparecido. Les explicaré que la libertad que viven será gracias a todas esas personas que han perdido la vida en el camino y que sin ellas no habríamos llegado a esa situación. Y espero que así se cuente en los libros de historia y así lo conozcan nuestros jóvenes.

–Su padre es profesor de Historia. ¿Eso le ayudó a conocer la realidad del País Vasco?
 – Contribuyó a que supiera la realidad de Euskadi. Fui consciente desde muy joven de la manipulación que parte del nacionalismo estaba haciendo de la historia.

–Dicen que ahora levanta pasiones... ¿cómo lo lleva?
–Con modestia. Sigo siendo el mismo chaval que se afilió al PP en el 97 y dio el paso de hacerse concejal en Sondika en 1999. Estoy para servir a los ciudadanos, nada más. Aunque agradezco todo el apoyo y los halagos que me dedican.

–¿Cuál es la mejor herencia que le han dejado sus padres?
–A pesar de ser de una familia modesta en lo económico, son millonarios en principios y valores, en ética, en moral... Esa herencia que me han dado es el mayor de mis tesoros e intentaré transmitirlo a mis hijos y nietos.

–Ya ha pisado el coso de La Monumental. ¿Aspira a torear en las mejores plazas?
–Toreé de niño en los Lagos de Covadonga –para susto de mi madre– con una toalla roja. Allí me planté delante de unas vacas bravas y entonces supe que tenía alguna vinculación con el mundo taurino. No me considero un experto, pero me gustan los toros y me falta asistir a una corrida en Las Ventas, en Madrid.

–¿No me diga que de niño quería ser torero?
–No, quería ser ciclista. Es un deporte que sigo practicando junto al fútbol y el frontón. He jugado al fútbol con Basagoiti, a palas con Iturgaiz y Arenas... Tengo pendiente una ruta ciclista con Rajoy, pero aún no se lo he propuesto. Se lo pediré cuando sea presidente del Gobierno.

–En política ¿cuál sería su Monumental?
–En este momento mi sitio está en Elorrio. Hay que estar al cien por cien en la labor que estés desempeñando en cada momento.

–¿Le han pedido ayuda para el programa electoral o para la campaña?
–Siempre trato de aportar lo mejor de mí y también he trasladado a diferentes personas del PP algunas cosas que considero importantes.

–Aficionado al Athletic de Bilbao... ¿el nuevo entrenador mejorará el equipo?
–Quiero pensar que sí, aunque no comparto mucho el cambio, ya que con Caparrós conseguimos clasificarnos para la Europa League y disputar una final de la Copa del Rey después de 30 años. Quiero pensar que con Bielsa va a seguir así.

–¿Vendrá a la Jornada Mundial de la Juventud?
–Sí. Serán cuatro días bonitos e importantes para los jóvenes, en los que se pondrán de manifiesto los valores del humanismo cristiano, sobre los que se sustentan también los valores básicos de convivencia en Europa y en el mundo occidental.

–Dicen que no hay nada como la cocina vasca, ¿es usted muy cocinillas?
–No demasiado. Por obligación he tenido que aprender a subsistir. Sólo sé hacer dos platos un poco especiales: la lubina al horno y el chuletón a la plancha.

–¿A qué me invitaría?
–A un bacalao a la vizcaína, pero no cocinado por mí.


Aún no sabe cuándo hará el equipaje. En la maleta guardará algunos papeles del ayuntamiento, un libro para leer con tranquilidad y su miniportátil.

Carlos García intentará estar el mayor tiempo posible de las vacaciones con su familia y sus amigos. Este año es un poco especial para él porque, al empezar la labor en un nuevo Ayuntamiento como el de Elorrio, tratará de compaginarlo con el trabajo. Por eso, las previsiones veraniegas aún no están cerradas. «Intentaré escaparme los fines de semana que pueda, pero creo que muchas vacaciones no voy a tener». También quiere responder, una a una, las cartas, los e_mails y mensajes que le envían a través de las redes sociales, en las que le muestran su apoyo y cariño.