Razones para una protesta sanitaria por Sergio ALONSO

Razones para una protesta sanitaria, por Sergio ALONSO
Razones para una protesta sanitaria, por Sergio ALONSO

Los médicos tienen toda la razón en el enfrentamiento que mantienen con el Gobierno a cuenta del tijeretazo. Los farmacéuticos, también. Los primeros han sufrido en sus carnes desde 2004 la desidia del Ministerio de Sanidad en lo que atañe a los recursos humanos y a la descoordinación autonómica.

El resultado ha sido una ausencia de desarrollo normativo sin precedentes en un área tan sensible como ésta, y un aumento abismal de las diferencias laborales entre las comunidades, con regímenes dispares, complementos retributivos dispares y salarios más dispares aún, aunque en cualquier caso, siempre miserables en comparación con los que perciben los facultativos en el resto de los países de la Unión Europea, mal que le pese a Trinidad Jiménez.

El recorte de un 7 por ciento en sus nóminas es la gota que colma el vaso de su paciencia. Los farmacéuticos, por su parte, sufren una situación parecida. Después de ser golpeados por las sucesivas rebajas de precios de las medicinas y por decretos anacrónicos que se arrastran desde hace años, el descuento que tienen que aplicar ahora a sus productos constituye la puntilla a su cuenta de resultados y puede arrojar un balance aterrador: el sector estima ya que alrededor de 8.000 boticas podrían echar el cierre en toda España, 1.000 de ellas en Madrid.

Éstas y otras muchas razones como, por ejemplo, las trabas idiomáticas que impiden la libre circulación profesional, explican por sí solas la histórica movilización de ayer en Madrid ante las puertas del Ministerio de Sanidad. Si a alguien hay que atribuir el éxito del sistema sanitario español es a los médicos, farmacéuticos, enfermeras y otros trabajadores del sector. De ahí que resulte inexplicable la pasividad del Ministerio en su defensa.