La revista más audaz

El lector más inteligente tuvo en La Codorniz su referencia. Ahora el Museo de la Ciudad acoge una fascinante recopilación del mejor humor gráfico españolPARA NO PERDERSEDirección: C/Príncipe de Vergara, 140 (Madrid)Cuándo: de martes a viernes, de 9:30 a 20:00 horas. Sábados, domingos y festivos de 10:00 a 14:00. Visitas guiadas gratuitas.

El Museo de la Ciudad celebra el 70 aniversario del nacimiento de La Codorniz
El Museo de la Ciudad celebra el 70 aniversario del nacimiento de La Codorniz

El Museo de la Ciudad celebra el 70 aniversario del nacimiento de La Codorniz, una publicación de humor que apeló a las emociones contra la estupidez, la rutina, la mediocridad y todos sus disfraces luchando a base de humor contra toda clase de estereotipo. Esta exposición rinde tributo a sus principales dibujantes, cuarenta y tres figuras fundamentales en el humorismo español de los siglos XX y XXI, entre ellos, su fundador Mihura, Tono, Álvaro de la Iglesia, Chumi Chúmez, Munoa, Ops («El roto»), Mingote, Dátile, Goñi…y en especial, el inimitable Enrique Herreros, que dejó más de 2.000 chistes y de 800 portadas aparte de encargarse de la titulación y diseño de la publicación, siendo pieza clave para entender el desarrollo de La Codorniz y el humorismo gráfico en España.

La exposición abre con dos retratos cubistas de Mihura y Tono obra de Herreros. Junto a ellos, encuentro a su hijo cubierto por su inseparable gorra, herencia de José Vicente Puente; me cuenta que ha conservado íntegra la obra de su padre y me consigue el catálogo con el impecable diseño de Mauricio d´Ors. Un magnífico libro que documenta la evolución de La Codorniz desde que la fundara Mihura en 1941 como una continuación saneada de La Ametralladora. A los cuatro años de vida del plumífero, Mihura pasa el testigo a Álvaro de la Iglesia, que junto a la filosofía y administración codornicesca de Perdiguero y el diseño renovado de Herreros darían vida a la etapa más fructífera. Comenta Herreros hijo: se las tenían a espadazo limpio contra la censura pero como ésta tenía una «catadura rara, se las colaban cada dos por tres». Sí, se las colaban, pero más de una vez clausuró la censura La Codorniz, lo que no hacía más que reavivar el interés en una España ávida de cambios.

El comisario de la exposición, Felipe Hernández Cava, y Carmen Herrero Valverde, jefa del Departamento de Museos del Ayuntamiento, son declarados culpables de esta fascinate recopilación. Decía Gómez de la Serna: «Cuanto más confunda el humorismo los elementos del mundo, mejor va». Como Serna con gusto no pica, confúndanse lo que necesiten pero no se pierdan esta exposición.