Literatura

Philip Roth no se equivocaba

En «La visita al maestro», una de las novelas de Philip Roth protagonizadas por su alter ego Nathan Zuckerman, cuando éste llega a las puertas de la casa de su futuro mentor se sorprende al descubrir que E. I. Lonoff no parece ser el narrador «más original desde tiempos de Melville y Hawthorne», sino que, por su aspecto, más bien se asemeja al inspector escolar de la zona.

Philip Roth no se equivocaba
Philip Roth no se equivocaba

Se sabe que para componer esa figura que viste camisa blanca, corbata azul y que se apoya sobre unos zapatos negros lustrosísimos con ademanes de ceremonia, Roth se inspiró en dos de los grandes escritores judeo-americanos del siglo XX: uno es Saul Bellow; el otro, Bernard Malamud, autor de libros fundamentales de la narrativa estadounidense y que, según expresó Roth en una sentida semblanza, ha escrito «los mejores relatos cortos norteamericanos que yo haya leído, o pueda leer jamás».

Nacido en Nueva York en 1914, hijo de unos inmigrantes rusos que huyeron del zar y se instalaron en Brooklyn (su padre estuvo al frente de una tienda y su madre murió en un hospital psiquiátrico cuando el autor tenía apenas quince años), Bernard Malamud es uno de los escritores más importantes de la generación de posguerra, pues en su obra expresa las penurias de sus personajes (en general, judíos perdidos en la jungla de la sociedad americana) con un estilo directo, repleto de simbolismos, y dotado de un sutil sentido del humor que ha hecho que sus relatos y sus novelas puedan ser leídas, con el paso de los años, como auténticos clásicos modernos.

De premio en premio
En 1943 aparecieron sus primeros relatos en revistas de la época y, cinco años más tarde, ya casado y convertido en padre de familia, escribió su primera novela, cuyo destino final fue el fuego. Después compuso siete novelas más (entre las que se encuentran «Las vidas de Dubin») en los intervalos que le dejaban sus empleos como profesor de inglés en la Universidad de Oregón y de escritura creativa en Vermont, y recibió los premios más prestigiosos que se otorgan en Estados Unidos: «El tonel mágico», su tercer libro de cuentos, se llevó el National Book Award en 1959, y «El hombre Kiev» se alzó con el mismo galardón en 1967, además de llevarse, también, el Pulitzer de ese año.

Sobre el autor: Es un autor que bucea en cuestiones relacionadas con la moral y el antisemitismo, pero con mirada humorística. Ideal para...: descubrir las condiciones en las que vivían los inmigrantes judíos en la América del siglo XX. Un defecto: Para leer al autor es necesario, a veces, saber cuál es el mito que fragua el relato. Una virtud: Refleja los problemas que plantea vivir en una sociedad a la que hay que adaptarse. Puntuación 10