Triple venganza

Grandes voces en el RealObras de Donizetti, Bellini y Verdi. Intérpretes: Patricia Ciofi y Leo Nucci. Orquesta titular del Real. Director: M. Mariotti. 30-VI-10. Teatro Real. Madrid.

Había gran ansiedad por volver a escuchar a Leo Nucci tras el exitazo de la única función de «Rigoletto» que cantara la pasada temporada. Su reaparición le ha servido para revalidar aquellos laureles a pesar de no ser lo mismo para un artista de su clase y edad el interpretar ópera que cantar un recital a pecho descubierto. También ha servido para mostrar lo que realmente emociona al público madrileño. Ese público ha aplaudido con fervor las francamente magníficas representaciones de «La ciudad muerta», prácticamente redondas en su difícil doble reparto, con escena en estado de gracia. Sin embargo, el entusiasmo, los vítores y los veinte minutos de aplausos finales se han reservado para las voces de Nucci y Patricia Ciofi. Tras un generoso concierto con el colofón del dúo de la venganza de «Rigoletto» llegó el delirio de las propinas: «La Rondine», «Andrea Chenier» y la absoluta excepcionalidad de ofrecer otras dos veces más el citado Verdi, hecho que a Nucci sólo le ha sucedido en Japón y hace apenas unos días. Fue una pena que Mortier no estuviese presente, pues hay experiencias de las que conviene tomar nota.¿Se justificó el clamor? Desde luego que sí. Ciofi mostró la gran clase de una artista completa, en la que quizá no haya nada aisladamente excepcional, pero sí un conjunto muy homogéneo y capacidad para trasmitir emociones. Otro tanto sucede con Nucci, aún hoy el rey de esa rara avis que actualmente son los barítonos de repertorio italiano. La primera deleitó en el «Il faut partir» de hija del regimiento, dicha casi con el sentimiento del que la impregnaba Callas y bordó la gran escena del primer acto y el dúo del segundo de «Traviata», junto a un Nucci también impecable. Cantó éste un muy bien «Eri tu» de «Baile de máscaras» con un pequeño lapsus al final que nadie pareció notar y dio una lección magistral en su propina, «Nemico Della patria». Ambos también muy compenetrados y magníficos en el dúo de «Lucia». ¡Y qué decir de esa triple «vendetta» con brillante agudo final! Dirigió bien el joven Michele Mariotti, aunque la orquesta no estuviese al nivel de «La ciudad muerta». «España 1, Portugal 0», anunciaron antes de abordar «Traviata», y el público agradeció el detalle. Hubo mucho entendimiento entre escenario y butacas, y sería una pena que este sonado éxito supusiese el adiós de Nucci a Madrid, porque hay veteranos con aún mucho que decir.