Miguel engorda su dilatado historial de indisciplinas

El defensa del Valencia Miguel Brito ha engordado hoy, con un nuevo retraso en un entrenamiento, su dilatado historial de indisciplinas como jugador del club de Mestalla, que ha sufrido con reiteración cíclica los conflictos ocasionados por el jugador portugués.

Miguel Brito ha protagonizado varios incidentes desde su llegada al Valencia
Miguel Brito ha protagonizado varios incidentes desde su llegada al Valencia

Además de los retrasos, los atropellos, peinetas a la prensa, salidas nocturnas, agresiones y juicios jalonan la vida deportiva y extradeportiva de Miguel, que cumple su sexta campaña en el club, desde cuyo banquillo, incluso, se ha permitido bromear al imitar los aplausos habituales del técnico, Unai Emery, durante los partidos. El club anunció horas después del retraso de hoy que le ha abierto a Miguel un expediente disciplinario, además de apartarlo del equipo y de dejarle sin competir.

Miguel Brito, nacido en Lisboa, ha sido desde su fichaje el habitual lateral derecho del equipo, en el que ha jugado como mínimo veinticinco partidos de Liga por temporada. Su rendimiento deportivo, sin ser brillante, se ha caracterizado por una cierta continuidad, pero su protagonismo mediático ha estado marcado más por su actividad extradeportiva que por sus acciones defensivas o su contribución al juego de ataque del equipo.

Altercado con disparos incluidos
De todos los incidentes que se han producido con el jugador como protagonista o sin que estuviera demasiado lejos de los hechos, el más grave fue el que tuvo lugar en la noche del 25 al 26 de diciembre de 2009 en Lisboa, cuando se vio envuelto en un altercado en el que se produjeron disparos. En aquel momento, la Policía portuguesa realizó detenciones, entre ellas las de Miguel, que fue liberado poco después.

No fue aquel el primer incidente en el que ha participado de madrugada este jugador, quien dos años antes tomó parte junto a su compatriota Manuel Fernandes, entonces jugador del Valencia y ahora cedido al Besiktas turco, en un altercado en una discoteca del centro de Valencia el 4 de enero de 2008.

En aquella ocasión, Manuel Fernandes se vio obligado a pasar la noche en una comisaría de Valencia, mientras que Miguel, que estaba acompañado por su hermano, no fue detenido, lo que le permitió dar su versión de lo ocurrido. Explicó que habían sido acusados por un cliente del local de haber robado un reloj, lo que ocasionó una pelea y las detenciones.

Miguel ha mostrado una cierta propensión a dormirse en días de entrenamiento con la mala suerte de que uno de sus retrasos se produjo en una ocasión en la que estaba prevista la fotografía oficial del equipo. No sólo llegó tarde, sino que olvidó la corbata del uniforme, por lo que fue necesario recurrir al "photoshop"para resolver el problema.

No se siente comprendido
Estas circunstancias no le impidieron manifestar durante la Eurocopa de 2008 que no se sentía comprendido en el club y que deseaba abandonarlo. Posteriormente, en mayo de 2010, el retraso del jugador a un entrenamiento estuvo ocasionado por el atropello a dos ancianas en la localidad de L,Eliana (Valencia), que se produjo cuando el jugador se dirigía a entrenar. Miguel se vio obligado a esquivar un "volantazo"de una furgoneta, lo que ocasionó el atropello, informaron fuentes del Valencia en aquel momento.

Hace tres semanas, el día en que se conoció que había sido acusado por la Fiscalía portuguesa de violencia y posesión ilegal de armas en el asunto de la Navidad de 2009, dedicó una 'peineta' a los periodistas que se acercaron a su coche para intentar obtener alguna declaración. El jugador, a través del club, afirmó que la peineta no iba dedicado a los periodistas, sino que fue un "gesto instintivo"dedicado a dos personas que le habían "faltado al respeto".

Con anterioridad, dentro de un campo de fútbol, llamó "cabrón"al árbitro una vez concluido el Racing-Valencia de la Liga 2006-2007. Otra vez, cuando no estaba tan enfadado como en Santander, imitó a su entrenador Unai Emery, al emular sus gestos y aplausos ante sus compañeros en un partido en Mestalla en el que se había quedado en el banquillo.