«Para cuándo Guillermo»

Cuando se cumple un año de su boda, los ingleses se preguntan a qué esperan los duques de Cambridge para darles un heredero

Aún no hay un «bolso Kate», pero los diseñadores no piensan en otra cosa. Bueno, los diseñadores y los británicos en general. El príncipe Guillermo y Catalina (Kate para su círculo más cercano) celebran este domingo su primer aniversario de bodas y nadie pierde detalle sobre si la duquesa de Cambridge tapa de algún modo su silueta, al igual que lo hizo Grace Kelly con el bolso que luego llevó su nombre. Sin duda, el embarazo real sería todo un acontecimiento a ambos lados del Atlántico. Su enlace fue seguido por dos mil millones de personas, por lo que está claro que lo que haga o diga la pareja interesa. Ellos, ajenos a tanta presión, intentan llevar una vida «normal», aunque sus últimas apariciones públicas han hecho saltar todas las alarmas.

Uno de los motivos fue el atuendo elegido por la joven para asistir al estreno del documental de «Los gatos de África», dirigido por Guy Ritchie, y cuyos fondos irán destinados a la organización Tusk Trus, de la que Guillermo es patrón real. Con el anuncio del compromiso, Catalina perdió muchísimo peso y pasó de una talla 38 a una talla 34. Ha sabido sacar partido a su figura –envidiable para unos, preocupante para otros– luciendo vestidos ajustados o faldas entalladas que ponen de manifiesto su tripa extra plana. Sin embargo, para esta ocasión, la duquesa eligió un atuendo distinto. Se trataba de un vestido del diseñador Matthew Williamson con un cuerpo de volante que tapaba justamente su cintura. Kate acompañó el modelo con un clutch de Emmy Scarterfield que no separó ni un momento de su tripa. Eso, sumado a que el vestido le quedaba más holgado de lo habitual –hacía unas extrañas arrugas cuando se agachaba–, fue motivo de más de un comentario.

Pero la cosa no quedó ahí. Al día siguiente, la pareja presidió una recepción para conmemorar la famosa carrera al Polo Sur de los aventureros Scott y Amundsen y ninguno pudo evitar detenerse durante un buen rato con el hijo de uno de los protagonistas, un bebé de sólo tres semanas. Ni uno ni otro se resistió a cogerlo en brazos ante la atenta mirada de los fotógrafos, que les bombardearon para capturar una instantánea que ha salido en todos los rotativos del país. La pregunta, la misma: «Guillermo, «¿para cuándo?».

El interés ha llegado hasta tal punto que muchas casas de apuestas preparan ya los paneles para plantear una posible fecha. La mayoría se decanta por principios de 2013: el matrimonio tiene previsto un viaje para este mes de septiembre, momento en el que podrían hacer el encargo a la cigüeña. Garantizar la descendencia sería el broche de oro para Catalina. Fuentes de Palacio han revelado que la joven pasó «con nota de excepción» un periodo de aprendizaje que empezó en abril de 2011 con el anuncio del compromiso y que siempre ha sido seguido muy de cerca por su marido. El hijo de Diana estaba obsesionado con la idea de que a su mujer no le pasara lo mismo que a su madre y desde el principio ha querido que estuviera muy respaldada y que su vida fuera lo más privada posible. La propia Isabel II y el príncipe Carlos han jugado un papel fundamental durante estos meses. Es más, coincidiendo con el primer aniversario de bodas, Buckingham Palace ha confirmado que suegro y nuera han compartido más de una velada en la ópera y en las galerías de arte sin que fueran vistos por el público. Quién sabe si dentro de poco Carlos recibe la noticia de que será abuelo.


La anécdota
Con tan sólo tres semanas y vestido con un original trajecito con el símbolo de Supermán, el pequeño Hugo Eric Scott, hijo de un militar, se convirtió en el gran protagonista en un acto al que acudieron esta semana los duques. La estampa que dejó junto al heredero fue de lo más comentada. «Es una monada», confesó Guillermo. El padre del bebé se ofreció a llamarles cuando necesitara unos «baby sitters».