La pobreza se ceba con los niños

Madrid- La crisis económica nos ha ido dejando en los últimos cuatro años una serie de tristes «hitos», evidenciando que ningún colectivo está exenta de escapar de sus tentáculos. Primero fueron los ancianos, después las familias de rentas bajas y ahora, directamente, los niños. Y es que, por primera vez, los menores son el colectivo más pobre en nuestro país, «robando» tan dudoso honor a la tercera edad. Así, alrededor de 2,2 millones de niños viven en hogares por debajo del umbral de la pobreza, con ingresos inferiores a 16.000 euros anuales. Una cifra que supone un 26,2 por ciento del total de este colectivo, con un incremento de 205.000 niños en los últimos dos años. De esta forma, superan en cinco puntos porcentuales a la media del riesgo de pobreza entre los mayores de 65 años –21,8 por ciento– y a la media nacional –21,7–. Estas son las conclusiones más demoledoras del informe «La infancia en España 2012-2013», presentado ayer por Unicef.

Uno de los principales riesgos, según Paloma Escudero, directora de Unicef España, es que estos niños pasen a ser «invisibles» para el resto de la población, algo que sólo se evitará «si protegemos la infancia e invertimos en ella». Pero mientras, y como asegura el informe, la pobreza en España «tiene, definitivamente, cara de niño».

A la hora de esbozar perfiles, el análisis de Unicef no distingue entre hogares inmigrantes y no inmigrantes, si bien es verdad «que afecta más» a los primeros. Pero sí que señala que este fenómeno «se da en familias jóvenes que han perdido una o las dos fuentes de ingresos, y que suelen tener dos hijos a su cargo», apunta Escudero. No en vano, el número de hogares con niños con todos los miembros adultos en paro ha crecido un 120 por ciento entre 2007 y 2010, cerca del doble que el de aquellos que no tienen menores a su cargo. Y las familias que más se resienten son aquellas que han entrado de lleno en la «pobreza crónica» –más de tres años seguidos viviendo bajo el umbral de la pobreza–: han crecido un 53 por ciento desde 2008. El desempleo, la bajada de salarios y los incrementos de impuestos han terminado por repercutir también en la infancia.

De menos a más
Conviene señalar que, dependiendo del método estadístico, podría cifrarse la pobreza infantil de nuestro país en prácticamente tres de cada diez niños. Así, si se utiliza el indicador AROPE –utilizado habitualmente en Europa para medir la pobreza y la exclusión social–, las precariedades afectarían al 29,8 por ciento de los menores.

¿Cuál sería la «dinámica» de la pobreza? Primero, estas familias redujeron los gastos que se referían a ocio y vacaciones; después, los «recortes» se trasladaron a la bolsa de la compra y la alimentación; y, al final, la crisis afectó de lleno al material escolar y a la salud, dejando de lado aquellos problemas que se quedan fuera de la sanidad pública. «Las carencias educativas y de salud pueden tener consecuencias irreversibles a largo plazo», explicó la directora.

Marta Arias, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Unicef, alertó por su parte del impacto psicológico que puede tener la carestía en los más pequeños. «Muchos niños se sienten culpables de la situación, lo que les genera miedo e inseguridad», afirmó Arias. Y es que, como señala el informe, los niños perciben, «y en ocasiones sufren», el incremento del estrés de los adultos. «La crisis produce en los menores un impacto emocional, así como en las relaciones sociales: ya no pueden hacer todo lo que hacían antes con sus amigos. Aparte de los datos objetivos, esa parte ‘‘subjetiva'' de la crisis también es importante», añadió.

La situación de la infancia en España destaca negativamente respecto a la de nuestros vecinos europeos. Nuestro país tiene el porcentaje de menores en hogares con pobreza alta –ingresos por debajo de 11.000 euros para cuatro miembros– más elevado de la UE de los quince. Y si nos ceñimos a la UE-27, sólo en dos países el panorama es más desalentador: Rumanía y Bulgaria.

¿Es posible revertir la situación? Para Escudero, con la pobreza infantil debe existir una «concienciación similar a la que se produjo en su día con la tercera edad y con las víctimas de violencia de género». Considera importante que, en las últimas elecciones, «los principales partidos políticos incorporaran en sus programas objetivos en la lucha contra la pobreza infantil».

Medidas «básicas»
Pero aun así, hay por delante un nutrido puñado de medidas «básicas» que Unicef pone encima de la mesa: proteger las inversiones destinadas a la infancia; poner a los niños y a sus familias en el núcleo de las decisiones políticas; mejorar la coordinación, la eficacia y la coherencia en la gestión de la salud, la educación, la protección de la infancia y la lucha contra la pobreza; y elaborar un Plan Nacional contra la Pobreza Infantil, «tal y como recomendó en 2010 el Comité de los Derechos del Niño y fue recogido en los programas electorales de los principales partidos en las pasadas elecciones».

 

«Nuestros padres tienen miedo a quedarse sin casa»
«Falta de dinero, falta de trabajo... Los ricos son más ricos y los pobres, más pobres», dice un adolescente de Rivas (Madrid). «En los institutos y colegios de Segovia se ha reducido el presupuesto para calefacción y excursiones. ¡Pasamos frío!», asegura un estudiante de la ciudad castellanoleonesa. «Nuestros padres se quedan sin trabajo, nos recortan la paga, no hacemos cosas con ellos... o tienen miedo a quedarse sin casa... nuestra casa», confiesa un joven de la localidad madrileña de Humanes. Éstas son algunas de las opiniones de jóvenes de entre 8 y 15 años, recabadas por Unicef España a través del Parlamento infantil on-line, plataforma digital que muestra las impresiones de los más jóvenes acerca de la crisis.