CiU allana el camino para la convalidación

Mas desvela que su grupo facilitará la aprobación del decreto y Duran se hace de rogar hasta la votación.

El presidente de CiU, Artur Mas, en imagen de archivo
El presidente de CiU, Artur Mas, en imagen de archivo

Madrid- Ya se sabe que en política nada se puede dar por bueno hasta que no ocurre. Pero todo indica que CiU saldrá otra vez al rescate del Gobierno, y Zapatero podrá respirar tranquilo. Su disposición a tramitar el decreto de la reforma laboral como proyecto de ley ha acabado por allanarle el camino de la convalidación, que era muy incierto. De nada han servido las advertencias de algunos socialistas para que el texto no fuera tramitado como proyecto de ley al entender que la búsqueda de apoyos durante el peregrinaje parlamentario obligaría a endurece la reforma. Pues nada. El presidente ha asumido de antemano el desgaste político y social que la reforma le pueda traer con tal de sacarla adelante como le piden los mercados, el FMI o la Comisión Europea, si bien tendrá que aceptar algunas de las posiciones que los nacionalistas catalanes le pidan. A cambio, CiU facilitará la convalidación, si bien aún no ha decidido si sus diez diputados se abstendrán o votarán a favor. En todo caso, el Gobierno se garantiza una mayoría suficiente si nacionalistas canarios y catalanes se abstienen.El camino comenzó a despejarse ayer por la mañana tras unas declaraciones de Artur Mas en las que aseguraba que la federación catalana facilitaría la aprobación de la reforma del mercado de trabajo. Mas admitió que el texto del Gobierno es «manifiestamente mejorable», pero que su grupo no debe «impedir que se tramite en las Cortes», ya que la reforma laboral «se tiene que hacer» y no puede demorarse más. Sus palabras cayeron como un jarro de agua fría en el Grupo Parlamentario Catalán, pues su portavoz, Josep Antoni Duran i Lleida, prefería no desvelar el sentido de su voto hasta el mismo martes que tendrá lugar la votación para convalidar el texto, mucho más después del encontronazo que tuvo el pasado lunes con la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, que le acusó de esconderse en las filas de un partido ajeno para justificar su rechazo a una reforma que a ojos del nacionalismos catalán era insuficiente. Duran tuvo que salir al paso de las afirmaciones de Mas para aclarar que el sentido del voto se decidirá en Madrid, y que nada estaba escrito al respecto, es decir que estaba abierto al sí al no y también a la abstención. Cuando CiU se pronunciaba en este sentido, ya era muy evidente para el resto de los grupos que la federación catalana había logrado introducir en el decreto del Gobierno algunas de sus posiciones y que además había acordado con el Gobierno aportar otros aspectos durante la tramitación del proyecto de ley. Queda por saber qué harán otros grupos como PNV, ERC y Coalición Canaria, pero al menos los republicanos han dicho desde el comienzo estar cerca del documento base del Gobierno, aunque hay algunos aspectos mejorables. CC no parece que vaya a votar en contra, menos después de saber que podrá introducir enmiendas. Por eso el portavoz del PSOE, José Antonio Alonso, se mostró ayer convencido de poder convalidar el decreto el martes.

El PP mantiene la incógnita, a la espera de ver el tablero político- El PP se estudió ayer la letra del decreto publicado en el BOE. A ello se dedicaron Soraya Sáenz de Santamaría y el equipo económico que capitanea Montoro. Rajoy llegó a sentarse con la portavoz en el Congreso y con la diputada Fátima Báñez, cuando éstas analizaban el texto. El PP sacó sus conclusiones, pero siguió sin oficializar su posición en la convalidación del decreto. Eso sí, insistió en la crítica: no aborda «cuestiones cruciales» como la negociación colectiva, la formación profesional, el absentismo y la flexibilidad. Y le afeó que se centre «sólo en el despido». «Se ha perdido una oportunidad», dijo Sáenz de Santamaría. La pelota ha pasado ya al plano político y el PP está a la espera de ver cómo se colocan las piezas en el tablero, sobre todo CiU y PNV, para confirmar la abstención. Sin descartar aún del todo el órdago del voto en contra, informa C. Morodo.