EL EXPERTO: Subir o bajar

 
 

Hace años solíamos gastar una broma a los compañeros, preguntándoles: «¿Ha dejado tu padre de pegar a tu madre?». Si la respuesta era sí, quería decir que antes su padre pegaba a su madre, y si era no, que aún le pegaba. ¿Hay que subir los impuestos, o bajarlos? Tampoco aquí la respuesta es sencilla. Si se trata de reducir el déficit público, probablemente habrá que subirlos. Pero puede tener inconvenientes. Elevar el impuesto sobre la renta reduce la cantidad disponible para consumir, favorece la evasión fiscal y desanima las actividades productivas. Subir el IVA afectará negativamente al consumo. Y así con casi todos los impuestos. Es probable que los ingresos fiscales crezcan, pero menos de lo previsto.

Si lo que interesa es reanimar el crecimiento, parece lógico reducirlos. Pero el impacto será limitado: mucha gente no consume no porque sus ingresos sean bajos, sino por estar muy endeudados o tener miedo al futuro. Menores impuestos supondrán más déficit y más prima de riesgo. Quizás habrá que subir algunos impuestos, sobre todo si las repercusiones sobre la demanda y la evasión fiscal son pequeñas, y reducir otros para aumentar la inversión. Y está el problema del tiempo: una rebaja del impuesto sobre sociedades aumentaría la inversión, pero no ahora, cuando las empresas aún están muy endeudadas y no ven claro su futuro. Lo que se debe hacer ahora es un planteamiento realista y creíble para reducir el déficit y aumentar el crecimiento. Hay que convencer a los mercados de que la sociedad española está decidida a reducir su endeudamiento, aunque no necesariamente ahora. Y hay que animar a los que tienen que relanzar la producción y crear empleo.