El día de la bestia

La Guardia Civil de Málaga tardó un mes en encontrar el cuerpo de Mari Luz Cortés en la ría de Huelva, fue en marzo de 2008. Poco después, en abril, se descubrió que el presunto asesino de la pequeña de cinco años debía estar en la cárcel cumpliendo una sentencia por abuso a menores. Pero la Justicia se equivocó y le dejó en libertad

Del Valle: «No tengo ni idea de lo que le pasó a Mari Luz»
Del Valle: «No tengo ni idea de lo que le pasó a Mari Luz»

En su declaración de 2008, Del Valle admitió que había arrojado a la niña a una alcantarilla después de que la pequeña se cayera por las escaleras de su casa y quedara inconsciente. Ayer, se desdijo: «Estaba coaccionado por la Policía», afirmó. «Está tomando el mismo patrón. Es su mejor excusa», aseguró Juan José Cortés, padre de la víctima, en referencia a la retractación de «El Cuco», el joven acusado de violar y asesinar a Marta del Castillo, que también renegó de sus propias palabras y aludió a la presión policial para justificar su primera declaración, en la que se inculpaba en el asesinato de Marta. Santiago del Valle declaró que no tiene «ni idea de lo que le pasó a la niña» porque no estuvo con ella. Aunque la familia Cortés prefiere mantenerse «al margen hasta que el juicio concluya, estamos convencidos de que ha sido él», aseguró el padre de la víctima.

La esposa del acusado, Isabel García, sin embargo, le defiende e inculpó a su cuñada que también declaró ayer. Rosa del Valle ratificó la versión que le dio a la Guardia Civil hace tres años: «Santiago no me había dicho nada de la niña», y confirmó que le llevó en su coche a un centro comercial el 13 de enero y que el acusado llevaba un carrito de la compra. Isabel, que participó en el juicio en calidad de testigo, contradice a Rosa: «Era la culpable de la desaparición de Mari Luz», afirmó. Asimismo defendió a su marido y refrendó que Del Valle «no es un monstruo, el monstruo es ella», refiriéndose a Rosa. En su declaración, que se interrumpió unos minutos por un supuesto ataque de ansiedad, Isabel García aseguró que las anteriores declaraciones fueron «todas inventadas» y que «la verdad» es que el 13 de enero de 2008, la hermana de Santiago del Valle «le enseñó una bolsa de chucherías a Mari Luz, la niña entró en la casa», se asustó con un ruido, se cayó, se quedó inconsciente. Rosa «la metió en un carrito de la compra y se la llevó a las marismas». La mujer no escatimó en detalles y explicó paso a paso como su cuñada asesinó a la menor: «La niña empezó a llorar, entonces Rosa la golpeó en la cabeza y la tiró a la ría». En ese instante, Mari Luz recobró el conocimiento por «el agua fría y pegó manotazos para salvarse, pero el agua se la tragó», afirmó la testigo.

«No pensamos recurrir»

La esposa de Santiago del Valle explicó que minutos después de que su cuñada le revelara el crimen, lo negó todo ante su hermano, y aseguró que desde ese día ha vivido «un calvario» y ha tenido «muchos remordimientos por guardar ese secreto». Así, señaló que sospechaba que Rosa del Valle se lo contó a ella y no a su marido porque «sabía que yo estoy mal de los nervios y que un secreto como ése no lo contaría nunca». García, que prestó declaración horas después de los inculpados, añadió que no lo hizo en el interrogatorio policial, en Cuenca, ni ante el Juzgado de Instrucción número 1 de Huelva porque estaba «traumatizada» y se le quedó «la mente en blanco». En esas declaraciones sí aportó datos que podían inculpar a su marido, sobre los que ayer comentó que se los inventó y pidió perdón por ello.

El padre de Mari Luz cree que «tenemos una defensa fuerte» y es optimista. Cortés afirma que «no vamos a recurrir», aunque no descarta «volver a recoger firmas cuando concluya el juicio para luchar por la implantación de la cadena perpetua».


«Todavía estamos en ''shock''»
Cuarenta personas en una sala habilitada para cuatro o cinco durante 40 minutos. En estas condiciones escucharon ayer los familiares de Mari Luz Cortés las declaraciones de los dos inculpados. «Ha sido una situación horrible, la habitación era muy pequeña y en cuanto entramos nos obligaron a cerrar las puertas porque si no ‘‘a la calle'', nos dijeron», aseguró ayer Juan José Cortés. «Mi esposa Irene tuvo que salir de la sala porque estaba muy afectada», añadió. Por su parte, la Junta de Andalucía respondió que los dispositivos escogidos para la celebración de este juicio han sido acordados y consensuados con los operadores jurídicos.