«Me lo pasé muy bien en la cárcel»

Dani el RojoProfesión: autónomo, en la actualidad es «cuidador de famosos».Nació: en Barcelona (no dice el año).Por qué está aquí: acaba de publicar «Confesiones de un gángster en Barcelona» (Ediciones B)

 
 

-¿Cómo empezó todo?
-Con siete u ocho años ya cogía dinero a mi padre y cometía pequeños hurtos para ver si me pillaban... El acto de robar me producía un subidón de adrenalina. Podríamos decir que primero me enganché a la adrenalina, después al dinero y, finalmente, a la heroína y a la cocaína.

-Drogas que en aquellos años estaban mitificadas...

-¡Claro! Mis ídolos: Lou Reed, David Bowie, Patti Smith tenían infinidad de canciones en las que hablaban y te explicaban cómo se metían la heroína. Si ellos lo hacían, yo creía que debía de hacer lo mismo. Ten en cuenta que eran unos triunfadores. No lo pongo como excusa. También me pudo no gustar, pero me gustó y mucho.

-Y empezó a delinquir a gran escala.

-Yo iba a por el dinero porque gracias a él conseguía lo que me gustaba: buenos coches, buena ropa, buenas mujeres y buena droga. En el atraco de una joyería llegué a robar más de cien millones de pesetas.

-¿Cómo era la Barcelona canalla?

-No estaba en Las Ramblas o en el Paralelo como se podría pensar. Lo más «underground» que he conocido ha sido en la zona alta. Allí probé la heroína por primera vez. Eran los señoritos que tenían dinero los que sabían que se podía traer de Tailandia y los que viajaban allí para traerla. ¿O qué te crees?, ¿que los del «lumpen» sabían dónde estaba ese país?

-Y llega la cárcel.

-He estado catorce años allí y me lo pasé muy bien. A ver, es como cuando te acuerdas de la «mili»... ¡Sólo recuerdas las cosas buenas! Vamos a ver, que tengo tres puñaladas, pero en la cárcel vives, no te congelan.

-Será una cuestión de actitud.

-Exacto. Yo asumí que estaba allí porque era un delincuente profesional y alguna vez me tenían que pillar. Mira, si eres delincuente y toxicómano sólo tienes dos salidas: o tumba o cárcel.

-También llegó el momento de desengancharse de la delincuencia y la droga.

-Estuve 22 años enganchado hasta que decidí romper con todo. ¿Cómo? no me movía en los ambientes de antes, rompí con todos los amigos... En ningún momento me arrepiento de lo que he hecho, pero no estoy orgulloso de ello. Sí de lo que soy ahora: de haber salido de la delincuencia, de las drogas y de todas las enfermedades paralelas a ella. He logrado casarme, tengo dos hijos, he superado un cáncer de hígado...