Cristiano enchufa al Madrid (4-2)

El Villarreal desconectó al Real durante 45 minutos, hasta que Ronaldo remontó

Hace once años, recién ascendido, con la ilusión del primerizo y la sensación imperecedera de pisar el Bernabéu por primera vez, un sector del público madridista recibió al Villarreal al grito de «¡paletos!». Perdieron. Se estaban haciendo. Doce partidos después los del pueblo helaron la sangre a los de la capital durante 45 minutos con armas envidiables: fútbol, desparpajo, atrevimiento y fe. En la segunda parte, agotados esos recursos, volvieron a sucumbir, con más solvencia que antaño. El Villarreal es un equipo hecho y derecho, pero carece del potencial, del poso y del temple que ostentan el Madrid y el Barça. En el Camp Nou perdió 3-1; en Chamartín, 4-2, y que el tercer tanto local naciera en un fuera de juego de Di María no es excusa. El «Submarino» se hundió antes de tiempo por obra y gracia de Cristiano Ronaldo, tres goles y el pase del cuarto, el futbolista que desequilibra y que enchufa al Real Madrid a la Liga.

A los 28 segundos, Cazorla, pesadilla de Marcelo de ahí en adelante, arrancó un córner a Casillas. El Villarreal tuteaba al Madrid, le discutía el balón y el dominio. Sabía a lo que jugaba, todos para todos; el anfitrión, en cambio, todos para Cristiano. El portugués, la excelencia del profesional, no defraudó. Aguanta la presión como nadie y se crece ante la adversidad. En este encuentro tuvo motivos para aplicarse y lo hizo.

Superada la anécdota del equipo con la camiseta de apoyo a Higuaín, el Villarreal se fue a por Casillas. No disimuló, no tanteó. Dejó claras sus intenciones y a base de fútbol trenzado y solidario, con apoyos básicos y combinaciones relampagueantes a los 7 minutos se adelantó. Marcó Cani, un jugador de la segunda línea, a pase de Cazorla. Marcelo y Carvalho se entretuvieron, no plasmaron el fuera de juego y lo pagaron. Sólo dos minutos después, un despiste idéntico de Gonzalo propició el empate. Nació en las botas de Benzema, clarividente al pasar a Özil y éste, milimétrico al centrar para que Ronaldo hiciera el 1-1. Cristiano siempre está ahí; pero a veces no es suficiente.
 
Cani, Borja, Bruno y Cazorla oscurecían la labor de Lass, Alonso, Özil y Di María, quienes corrían más detrás de la pelota que con ella. El Villarreal estaba mejor colocado, veía más despejado el horizonte y profundizaba con mayor peligro. Salvo por el despiste de Gonzalo en el gol, su puesta en escena del fuera de juego resultaba ejemplar. Benzema caía repetidas veces. A partir de su orden defensivo, emanaba el juego del «submarino», de nuevo contundente al aprovechar Marco Rubén el regalo de Albiol, incapaz de mantener la línea del «offside», como antes Marcelo y Carvalho.

Tenía problemas el Madrid en defensa y no encontraba la manera de contener en el centro del campo. El 1-2 no era una sorpresa y el tercer tanto visitante parecía más probable que el empate local. Sin embargo, Ronaldo se encargó de desmentir la teoría después de que Casillas se luciera ante Rubén. Tan perdido estaba el Madrid y Benzema intervenía tan poco que Mourinho mandó calentar a Kaká. Era el cambio, que se hubiese producido si Cristiano no hubiese rematado la falta que Alonso le puso en la cabeza cuando el árbitro miraba hacia el túnel de vestuarios. El 2-2 fue providencial. En el descanso nació otro partido.

Como Lass no estuvo fino sino superado, Mourinho le dejó en la caseta y Khedira ocupó su lugar. El Villarreal, quizá empujado por el Madrid, tal vez atemorizado o quizá conformista, se replegó y dejó de tener el balón. Sin el balón, se convierte en un equipo vulgar. Con la pelota, el Madrid es letal y en el segundo tiempo borró al contrario del campo. Con más casta que florituras, sin más adornos que los de Cristiano, fue a por el partido y lo ganó.

Al Villarreal le duró la inspiración lo que el combustible, 45 minutos. Cuando Juan Carlos Garrido apreció el naufragio de sus centrocampistas optó por nadar y guardar la ropa. Musacchio relevó a Rubén después de que Mario supliera a Ángel, lesionado. Mourinho prescindió de Albiol y metió a Kaká. El visitante se quedaba arriba sin más referencia que Rossi, luego sobraba un central; y a Garrido, un centrocampista. Quitó a Cani para reforzar el lateral izquierdo con Oriol, por delante de Capdevila. Reculó y el Madrid se creció. Casillas empezó a ser solo testigo presencial; Diego López, uno de los jugadores más activos.

Llegó entonces el tercer gol de Cristiano, nacido en fuera de juego de Di María. Luego marcó Kaká el 4-2 a centro del héroe, Ronaldo. Mourinho, en uno de sus excesos de pasión, lo celebró delante del banquillo castellonense y los nervios afloraron. Lo trascendental, sin embargo, es que el Madrid sigue enchufado a la Liga, por obra y gracia de un guerrero lusitano que nunca se da por vencido.


«Juro por mi hijo que no fui a provocar»
Cuando Kaká marcó el cuarto gol del Real Madrid, Mourinho fue a celebrarlo al área técnica del banquillo del Villarreal. El portugués levantó los brazos dirigiéndose a alguien que estaba situado justo encima. Los futbolistas visitantes le recriminaron la supuesta provocación, pero «Mou» aseguró que fue así: «El incidente es consecuencia de que todo lo que hago parece que es siempre negativo. Hoy (por ayer), juro por mi hijo que he ido a celebrar el gol con él, que tiene el abono detrás de ese banquillo. Espero que cuando uno jura por su hijo, le crean. Soy un padre loco por sus hijos y no juraría si no fuera verdad». Respecto al partidazo de Ronaldo, el técnico madridista fue muy concreto: «¿Cristiano? Sin palabras».



Ficha técnica:

4 - Real Madrid: Iker Casillas; Sergio Ramos, Albiol (Kaká, m.70), Carvalho, Marcelo; 'Lass' (Khedira, m.46), Xabi Alonso; Di María, Özil, Cristiano Ronaldo; y Benzema (Gago, m.80).
2 - Villarreal: Diego López; Ángel (Mario, m.62), Catalá, Gonzalo Rodríguez, Joan Capdevila; Bruno, Borja Valero, Cazorla, Cani (Oriol, m.73); Rossi y Marco Ruben (Musacchio, m.65).
Goles: 0-1, m.7: Cani. 1-1, m.9: Cristiano Ronaldo. 1-2, m.18: Marco Ruben. 2-2, m.45: Cristiano Ronaldo. 3-2, m.79: Cristiano Ronaldo. 4-2, m.82: Kaká.
Árbitro: Fernández Borbalán (colegio andaluz). Amonestó a Benzema (50), Xabi Alonso (72), Di María (77) por el Real Madrid, y a Ángel (52), Cazorla (76) y Bruno (77) por el Villarreal. Expulsó a Juan Carlos Garrido, técnico del Villarreal, en el minuto 79.
Incidencias: encuentro correspondiente a la decimoctava jornada de Primera división, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante la presencia de 77.000 espectadores. El Villarreal mostró brazaletes negros de luto por el fallecimiento de Ángel Pedraza y la muerte súbita de un niño de 15 años en un partido de fútbol en Alzerías (Castellón).