Con el «greige» al fin del mundo

Es el color de moda, una combinación de beige y gris. Muchas «celebrities», con Doña Letizia al frente, se han enamorado del que ya es conocido como «el nuevo negro»

Hace ya algún tiempo el diseñador David Delfín sorprendía a esta periodista, y a otros profesionales presentes en la presentación de su colección Primavera/Verano 2009, con su explicación sobre su entonces nuevo trabajo. Decía que había querido recuperar «el color pijo típico del Barrio de Salamanca de Madrid», el beige, para darle una vuelta y convertirlo en un elemento «fashion». Efectivamente, su colección convertía el color de aire clásico, característico de los trajes de oficina de mujer o de los abrigos masculinos, en protagonista de prendas tan dispares como bustiers hipersexys en satén o pantalones pitillo para hombre.

El beige domina claramente los escaparates y las calles, como lo hizo en los desfiles de las colecciones para este Otoño/Invierno. Pero sí hay algo «revolucionario» en todo esto. Y se define como «greige»: un nuevo «palabro» de esos que tanto gustan a las revistas de moda y que resulta de la unión entre las palabras beige y grey (gris en inglés). Técnicamente, es un tono que combina matices de ambos colores con efectos iguales, pero al mismo tiempo oscilantes: unos tiran más al beige, otros más al gris. Pero, en todo caso, es algo así como «el nuevo negro». O sea, el nuevo color perfecto y versátil. Y fue en el universo de la cosmética donde se habló de él por primera vez para nombrar la laca de uñas que Chanel proponía como «it» la pasada primavera.

Pero hablando de moda, representan el resurgimiento de los valores clásicos, el reinado de la neutralidad y, por tanto, la importancia de la atemporalidad en estos tiempos de crisis. Y es que lo inteligente ahora es comprar piezas pensadas para durar y durar… y reutilizar. Deshacerse de las prendas y accesorios a los seis meses ya no parece ser el mensaje prioritario. La recesión nos traslada a un escenario dominado por los «looks» sobrios, discretos, y con la innegable elegancia que siempre ha caracterizado al color beige y al gris, ahora conocido como «greige». Los abrigos clásicos en cashemire color camel, una de sus variantes, al igual que las capas, son ya una de las prendas estrella del invierno. Los lucen desde actrices como Naomi Watts, Angelina Jolie o Michelle Williams hasta Doña Letizia, quien lo ha llevado para protegerse del frío en sus últimas apariciones públicas. Pero la pasión de la Princesa de Asturias por el «nuevo negro» no acaba ahí. Son numerosos sus «looks» recientes en los que ha llevado pantalones en tonos beige (como el tipo harem que llevó en una de sus visitas turísticas en Perú), vestidos con matices grisáceos o blusas, como la de Felipe Varela que llevó el Día de la Hispanidad, en georgette de seda salmón.


Pionera
Pero, sin duda, la mayor controversia acerca de este color se centra en su uso más «formal». Si primero fue el nude (color piel) el que tanta sorpresa generó entre las fashionistas, su combinación con el gris, otro color «triste» y formal, lo hacen aún más cuestionado. Algunas de las firmas más prestigiosas, como Elie Saab, Valentino, Dolce & Gabbana, Versace o Yves Saint Laurent, han teñido sus diseños más recientes con estos tonos neutros y apagados. Y decenas de «celebrities», como Sarah Jessica Parker, Blake Lively («Gossip Girl»), la top Natalia Vodianova y las españolas Nuria March y Genoveva Casanova, lo han escogido para sus «looks» de alfombra roja. ¿Las opiniones? Diversas. Aparte de sus detractores «porque sí», hay expertos en moda que lo ven más elegante para mujeres de pelo y piel claros. Otros, por el contrario, lo consideran más bonito sobre pieles morenas. En cualquier caso, el momento culmen del «greige», al menos en nuestro país, llegó con la aparición de Doña Letizia en la boda de Victoria de Suecia. Si la noche anterior había asombrado a todos con el vestido rojo de Felipe Varela, para el día de la ceremonia optó por otro más discreto. Lo cierto es que la imagen de la esposa de Don Felipe, vestida de gala por primera vez con este cuestionado color, suscitó innumerables comentarios.

¿Apropiado para tan magno evento? La Princesa estaba bellísima y su presencia era más serena que en otras ocasiones en las que ha vestido colores más poderosos. Pero en cualquier caso supuso todo un «atrevimiento» por su parte, un «desafío» estético que, sin embargo, fue un éxito. Basta recordar la imagen. Cuando estrena, el mensaje de la Princesa parece ser «la austeridad también es elegante». Y de eso el «greige», como Doña Letizia, sabe mucho.