Sevilla

La «gratuidad» del mirador de «las setas» cuesta 450000 euros al año

La relatividad es un concepto aplicable a casi todos los aspectos vitales. El Metropol, cuya acogida entre la ciudadanía resulta incontestable, no está ajeno a esta máxima.

Monteseirín disfrazó la ayuda para paliar el sobrecoste como una recompensa para los sevillanos
Monteseirín disfrazó la ayuda para paliar el sobrecoste como una recompensa para los sevillanoslarazon

Si se levanta el telón de la obra de Jürgen Mayer, 45 meses de retraso, con cinco plazos de entrega incumplidos; unos 40 millones de sobrecoste; varios desvíos presupuestarios, entre ellos el de los fondos generales del PGOU; y hasta un informe oculto durante meses en el que se avisaba de que la estructura era inviable. El entonces alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, consciente de las «molestias» del proyecto, prometió que las vistas desde el mirador del Metropol resultarían «gratuitas» para los sevillanos. LA RAZÓN de Sevilla ha tenido acceso a la factura del pago a la concesionaria Sacyr por este concepto en mayo –más de 30.000 euros– y las cuentas de la subvención anual de 450.000 euros.
La resolución de Alcaldía, firmada el 13 de mayo, a nueve días de las municipales, recoge que «el consejo de Gobierno de la Gerencia de Urbanismo, en sesión celebrada el 29 de abril de 2011, acordó aprobar el acta de comprobación de las obras» de la Encarnación, «ejecutadas por Sacyr conforme al contrato suscrito y a las sucesivas modificaciones aprobadas». Por esta resolución, se aceptó la entrega con 59 actuaciones sin finalizar, pese a que se inauguró con casi cuatro años de demora, el 27 de marzo, y se reconoció un presupuesto de 90,1 millones de euros.
«Uno de los elementos más singulares de las áreas de servicio cuya explotación corresponde a Sacyr lo constituye el denominado mirador, cuya venta de entradas supone un modo de retribución del contratista», continúa la resolución. «Estos primeros días de puesta en funcionamiento se está constatando la aceptación de este singular elemento que posibilita una vista inédita de la ciudad, llegándose a contabilizar hasta 2.500 visitas en un día», prosigue. «La complejidad arquitectónica de esta obra ha originado retrasos en su ejecución, que han provocado un incremento de las dificultades y molestias que toda obra genera, y más una de estas características. Parece lógico y razonable que los mismos ciudadanos que han soportado estas molestias, ahora, tras su inauguración, también resulten ‘recompensados' de algún modo», dice.
«Por ello esta Alcaldía propone que se establezca la gratuidad para el acceso al mirador (...), equiparando de este modo el régimen al de otros monumentos emblemáticos de titularidad municipal como los Alcázares», indicó el alcalde.
Según los documentos y las facturas, en mayo se pagaron 30.189 euros a Sacyr para el acceso al mirador de los sevillanos y anualmente se destina como subvención a Sacyr 450.000 euros en este concepto. La resolución de Alcaldía recuerda que la decisión de la «gratuidad» estará «vinculada al mantenimiento del equilibrio económico financiero del contrato». El Ayuntamiento ya paga a la concesionaria un alquiler de 720.000 euros anuales por la cesión del edificio de Hacienda y la diferencia del contrato (unos 300 euros al mes por puesto) de los placeros por el mercado. La gratuidad, ese concepto relativo. O falso. La vistas, preciosas.

Un sobrecoste de 40 millones a costa de las arcas públicas
El proyecto Metropol Parasol, una concesión privada, acumuló un sobrecoste, oficial, de unos 40 millones de euros. Su presupuesto reconocido es de 90,1 millones. La tardanza de las obras –45 meses de retraso y seis fechas de entrega– y la cercanía de las elecciones –la obra se inauguró en el límite de lo permitido por la ley electoral–, así como el compromiso de Monteseirín de marcharse con «las setas» finalizadas, o casi, motivó que la concesionaria tuviera en todo momento «la sartén por el mango» a la hora de exigir compensaciones por el sobrecoste para acabar el proyecto. El Ayuntamiento fue accediendo a diferentes desvíos, que salieron adelante en Pleno por el voto de calidad del alcalde y, aparte, firmó otras formas de pago aplazado. A saber: el alquiler del edificio de la Encarnación cedido a Sacyr, la mitad de la renta de los puestos de los placeros y la subvención por el mirador.