España se echa a perder (2-1)

El fútbol, como la vida, no tiene por qué ser justo. No lo fue con España, que confió en su estilo para ganar un título que le pertenecía. Cuestión de estilo. Porque España no pierde las formas. Ni con los pequeños ni con los mayores. Francia se hizo diminuta ante la superioridad española y su única respuesta era la intimidación, el miedo físico.

Y así, a fuerza de patadas permitidas por el árbitro, España fue perdiendo el dominio del partido. Y con él, una victoria que parecía segura en la primera mitad, cuando Dani Pacheco era la estrella y Canales, su mejor compañía. El jugador del Liverpool abrió un agujero por la banda izquierda del ataque español. Los franceses tenían que recurrir siempre al dos contra uno para frenarlo. Y lo conseguían, a veces, cuando buscaba la diagonal para el disparo. Pero no lo podían hacer cuando se retrasaba. Con tiempo para pensar, vio un pase con el exterior que sólo él y Rodrigo fueron capaces de imaginar. El desmarque del delantero madridista le dejó solo delante del portero francés. Su disparo cruzado con la izquierda sirvió para el primer gol.España se sentía segura con la pelota en los pies. Oriol cortaba todos los ataques franceses y Thiago y Canales se encargaban de administrarla. Especialmente el madridista. Montoya era una constante alegría por la derecha y Pacheco, un infierno para los franceses por la izquierda. A España sólo le fallaba el remate. Le faltaba ambición para cerrar el partido. Pacheco no estaba acertado en el disparo, tampoco Canales. Los españoles no sentían la presión de jugar en campo contrario. Porque su casa es el balón. Y el balón vivía en los pies españoles.Francia no tenía otra arma que su superioridad física. Griezmann, su estrella, era invisible porque su equipo no tenía la pelota y para correr ya estaban otros. Era tan invisible que su seleccionador lo cambió en el descanso.Al regreso del vestuario, Francia apretó los dientes y a España le empezaron a doler las espinillas. Y se le empezaron a notar las carencias defensivas también. Un balón largo del portero francés mal defendido por Montoya terminó convirtiéndose en el empate francés. Sunu y Tafer desarmaron en dos toques a la defensa española y Sunu superó al guardameta con una vaselina.España respondía con estímulos individuales porque el grupo estaba roto. En un equipo donde se pretende que cada futbolista sea una fotocopia de un jugador de «La Roja», Marc Bartra se convirtió en Piqué, con la misma calidad y las mismas ganas para llegar arriba. Pero su jugada individual acabó en las manos del portero. Los españoles terminaron encerrados en su área por su propio miedo. Y otro error defensivo, un contraataque con los dos centrales en el área contraria para rematar, acabó arruinando el fútbol de «La Roja». Planas cerró mal y dejó a Kakuta solo ante Alex. El portero respondió, pero nadie pudo defender su pase a Lacazzette. El partido acababa y Francia era campeona de Europa.