Barcelona

Ferrari roza el ridículo

«Il comendatore» Enzo Ferrari, fallecido en 1988, debe estar revolviéndose en su tumba viendo lo que está pasando en su «Scuderia», a la que tanto amaba. Tienen al mejor piloto y, sin embargo, los suyos, sus ingenieros y responsables, sólo han podido darle un monoplaza que ayer en Montmeló acabó doblado por un Red Bull y un McLaren.

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Mientras tanto, Vettel volvió a ganar una carrera magistral que mantuvo la emoción hasta el último segundo porque Hamilton no se rindió y ambos ofrecieron una bonita batalla que promete repetirse en más de una ocasión. Las cosas empezaron de forma ilusionante. Alonso, desde la cuarta plaza, realizó una de esas salidas que tardarán en olvidarse. Cuando el semáforo apagó las luces le quitó las pegatinas a Hamilton; más tarde se deshizo de Webber y en la frenada de final de recta se coló delante de Vettel. Las gradas del circuito se venían abajo con el ídolo español en cabeza. Parecía imposible pero el asturiano lo había vuelto a hacer.

Sin embargo, cuando empezaron las entradas y salidas de boxes, Alonso ya no pudo hacer nada más. El sábado dio una supervuelta que puso de manifiesto el potencial del español, pero el coche no da para más. En el segundo «pit stop», Vettel le adelantó y poco después lo hicieron Webber, Hamilton y Button, que optó por una estrategia diferente a tres paradas. En apenas unas vueltas, la cruda realidad del F150 que conduce Alonso se impuso de forma dramática. Cuando colocó los neumáticos duros, el rendimiento del coche cayó más todavía y su ritmo de carrera fue más pobre si cabe. Alonso mantuvo la quinta posición sin posibilidades de luchar con los de arriba y tuvo que ver cómo Vettel y Hamilton le doblaban a pocas vueltas del final. El alemán y el británico protagonizaron una vibrante batalla por la primera plaza. Los Red Bull son muy fuertes en clasificación, pero en carrera bajan la intensidad y no están tan lejos de los McLaren, sobre todo en manos de Hamilton. Lewis lo dio todo, aunque debió conformarse con la segunda plaza. Ni siquiera usando el alerón móvil pudo superar al líder del Mundial, que se escapa de forma casi irremediable en la clasificación general.

En la conferencia de prensa posterior los ánimos estaban ciertamente encendidos en el motorhome de Ferrari. Alonso demostró que está muy en forma, que puede hacer cosas increíbles, pero si no hay coche, tarde o temprano tiene que asumir la realidad. Se mostró muy apesadumbrado con el pobre nivel del F150, aunque todavía no quiso «tirar» por tierra la temporada. Aún sigue pensando que existe alguna posibilidad de remontar. Eso sí, la tomó sin razón contra Pirelli por traer a Montmeló unos neumáticos más duros de lo habitual, que en Ferrari no han sabido entender. Pero son los mismos para todos y Red Bull y McLaren no tuvieron problemas. Aldo Costa, responsable del coche, vuelve a estar en la encrucijada y cada día que pasa, el margen de mejora es menor. El próximo domingo toca Mónaco y allí, con neumáticos blandos y superblandos quizás las cosas mejoren. Pan para hoy…