«En Melilla somos españoles sin diferencias por la religión»

Apuesta por un «gran cambio social» para salir de la crisis económica, que en la ciudad autónoma afecta a las inversiones en infraestructuras y a los funcionarios, un 25 por ciento de la población activa 

«En Melilla somos españoles, sin diferencias por la religión»
«En Melilla somos españoles, sin diferencias por la religión»

La «españolidad» de la ciudad autónoma, su historia, economía, arquitectura, los efectos de la crisis en sus habitantes y organismos públicos... El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, dibujó el pasado martes –en el marco de los encuentros «Usted pregunta», organizados por LA RAZÓN de Sevilla en el Hotel Gran Meliá Colón– la situación actual de una ciudad que «es una de las grandes desconocidas del panorama español», tal y como aseguró. Imbroda quiso remarcar que las dos ciudades autónomas –tanto Ceuta como Melilla– son los dos núcleos poblacionales que «más se sienten España», a pesar de ubicarse en el continente africano y lindar con Marruecos. Más del 30 por ciento de los habitantes de Melilla son de origen bereber, una circunstancia que no hace más que remarcar la identidad española de la población. «Sentimos de verdad la bandera española», señaló, no sin antes dejar claro que un hipotético conflicto de intereses por la cada vez mayor presencia musulmana en la urbe «es un debate ficticio». «La inmensa mayoría tenemos una única bandera, la española, aunque esto no quiere decir que no tengamos una buena relación con Marruecos». De hecho, recordó que la consejera de Cultura del Gobierno que preside «es sefardí». «En Melilla somos todos españoles, sin diferencias por la religión, todos estamos mezclados».Por derecho propio y por historia, Melilla siempre ha estado vinculada a España. Incluso se fundó antes de que existiera el Reino de Marruecos. «Ha dependido de la Península Ibérica desde su fundación en 1497. Ni en la época romana ni en la fenicia. Nunca se defendió de ningún poder establecido». De entre las excelencias turísticas que ofrece, Imbroda destacó su «excelente muestra de arquitectura modernista». «Es la segunda ciudad modernista de España después de Barcelona. Su urbanismo está diseñado como el de la Ciudad Condal, a partir de un ensanche». También subrayó el valor patrimonial de la antigua ciudad amurallada, «la más antigua del Mediterráneo». Un conjunto histórico muy parecido al de Malta.Los melillenses tuvieron que emigrar a otros puntos de la geografía española y a otras ciudades de Europa hasta los años 50 para encontrar un futuro mejor. «Ahora se da el caso contrario». El puerto franco y las posibilidades económicas que ofrece la ciudad han contribuido a ello. Precisamente, la ciudad autónoma basa su economía, fundamentalmente, en el comercio. «Compramos 1.000 millones de euros. El 70 por ciento de esta cantidad va a Marruecos». Y es que casi 30.000 personas entran diariamente en Melilla, compran y luego regresan a otras ciudades cercanas de Marruecos. La ciudad también cuenta con el índice de población más alto de España y con un sistema fiscal propio. En este punto, Imbroda quiso agradecer la mediación del entonces ministro Javier Arenas –presente en el acto– para «conseguir todas estas medidas fiscales». «El Gobierno de Aznar nos ayudó mucho. De hecho, Melilla fue la ciudad española que más creció desde 2002 hasta 2005».La crisis afecta a las inversionesPero Imbroda también mostró su preocupación por la actual situación de crisis económica, un panorama que afecta directamente a la ciudad autónoma. «Sobre todo, la crisis está afectando a las inversiones en las obras públicas». El presidente de Melilla denunció igualmente que el Gobierno central «tiene poco interés con la ciudad». Las medidas «anticrisis», por ejemplo, incidirán de lleno en los melillenses. El 25 por ciento de la población activa pertenece al sector público, por lo que «la bajada de sueldos a los funcionarios nos afecta muy directamente». Una de las posibles salidas económicas hubiera sido la construcción de un gran puerto, aunque el Gobierno socialista no ha hecho más que poner trabas. «Hubiera sido una opción interesante para no depender tanto del comercio, pero Marruecos ha anunciado recientemente un proyecto similar muy cerca de Melilla». Por ello, Imbroda fue directo y acusó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de «dejarnos tirados». Aun así, Imbroda tiene puestas sus esperanzas en España «en estos momentos duros». «Hace falta un gran cambio. Poner en marcha una tarea apasionante y delicada: cambiar la sociedad entera» porque Zapatero «abrió una crisis en todos los sectores». La relación de Melilla con la península sigue siendo fluida y constante, pero los problemas se sienten con más virulencia más allá del Estrecho. «Cualquier resfriado en España se convierte en una pulmonía en Melilla», aseguró metafóricamente.Durante el turno de preguntas, los asistentes comentaron diversos asuntos históricos de la ciudad y otros relacionados con la actualidad más inmediata. Uno de ellos lamentó el hecho de que Ceuta y Melilla quedaran fuera del proceso autonómico que llevó a cabo Andalucía a comienzos de los años 80. El presidente de la ciudad autónoma reconoció que Melilla «debió figurar en el Estatuto de Autonomía» y que ambas urbes quedaron fuera de proceso por «conveniencia partidista y egoísta». Un asistente fue claro y directo: «¿Cree que los melillenses están de prestado en ese territorio?». Imbroda fue contundente: «No sentimos absolutamente nada de eso. Todos sentimos España y nos creemos que eso es España». En este punto, matizó que el Rey de Marruecos, Mohamed VI, «tiene un problema» al existir esa conciencia española tan extendida. «No tenemos la sensación de que estamos en un territorio que no es nuestro». Es más, cuando Marruecos ha solicitado la soberanía en algunas ocasiones, «España siempre ha estado a nuestro lado».