Saura ocultó un informe que ponía en duda la medida de los 80 kilómetros

El estudio fue realizado por el Servicio Catalán de Tráfico un año después de que entrara en vigor la polémica medida.

Los 80 kilómetros pasaron a la historia el pasado 14 de febrero
Los 80 kilómetros pasaron a la historia el pasado 14 de febrero

BARCELONA- Un informe del departamento, que el tripartito no hizo público, revela que la Generalitat tenía constancia de que la polémica medida de los 80 kilómetros no servía para reducir los accidentes de tráfico ni la contaminación.
La conselleria que ahora dirige Felip Puig utilizó este y otros dos informes para levantar la limitación y señalar que la medida puede ser contraproducente, además de suponer un riesgo para los conductores. Este documento, elaborado por el Servicio Catalán de Tráfico, fue encargado en 2009 y desde entonces había permanecido oculto a la oposición.
El estudio, realizado por el Centre d'Innovació del Transports y que los actuales responsables de Interior han encontrado en la conselleria, concluye que la limitación de velocidad a 80 kilómetros por hora en los accesos a Barcelona resulta muy cara y, además, no contribuye a reducir la contaminación ni la siniestralidad, los dos argumentos en que se basó su implantación.
El estudio añade que el descenso de accidentes, que en el primer año fue del 1 por ciento, no compensa los retrasos que provoca el hecho de circular a 80 kilómetros por hora y tampoco sirve para reducir las retenciones en los accesos a Barcelona.

Ocultismo
Fuentes del departamento señalaron que los partidos de la oposición nunca tuvieron acceso a ese informe, porque sólo fueron informados de un estudio del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) y de otro de la Cámara de Comercio de Barcelona que también cuestionan la eficacia de los 80 kilómetros por hora.
Para eliminar esa limitación de velocidad, según las mismas fuentes, el departamento de Interior ha tenido en cuenta los tres informes.
Puig apuntó la semana pasada que había pedido al director del Servicio Catalán de Tráfico que hiciera un replanteamiento del «número de radares, su intensidad y sobretodo, su bondad». Para el conseller, la medida del tripartito es «muy dogmática y muy ideológica» y derivó en un debate «excesivamente crispado y polarizado».


Fomento obliga a rectificar un tramo
- El Servicio Catalán de Tráfico rectificó ayer por la noche y rebajó a 100 kilómetros la velocidad máxima del tramo entre Sant Feliu de Llobregat y Molins de Rei. El Ministerio de Fomento, titular de esta vía y quien decide a qué velocidad se puede circular, no ha permitido que se aumente hasta los 120 kilómetros. De este modo, desde ayer, los vehículos no podrán circular a más de 100 kilómetros en la autopista B–23 en este tramo, de unos cuatro kilómetros. Tanto los técnicos del Servicio Catalán de Tráfico como del Ministerio de Fomento, con el apoyo de agentes de los Mossos d'Esquadra, se encargaron ayer de realizar el cambio de señalización de la limitación de velocidad.
- El tramo afectado por esta variación de la velocidad máxima es de cuatro kilómetros y comprende a las poblaciones de de Sant Feliu de Llobregat y Molins de Rei, en la B-23, donde se retirarán y se sustituirán un total de trece señales de tráfico fijas.