Esto es un manicomio

Carlos Galán estrena en La Zarzuela «A.Babel», sobre la incomunicación

Veintiocho cantantes protagonizan la ópera
Veintiocho cantantes protagonizan la ópera

Aviso: ésto no es una ópera contemporánea. Es un circo musical de cuatro pistas: un foso de orquesta repleto, un escenario con dos pantallas poblado de cantantes que saltan del belcanto al flamenco, un trapecio a seis metros de altura donde una mujer camina boca abajo y el eco de los sonidos cotidianos (pues en eso consiste la música matérica en la que es especialista el autor, director musical y maestro de ceremonias, Carlos Galán). «Es un espectáculo multimedia que supera las barreras; un calidoscopio, un crisol de fuentes que resume el compendio de la literatura universal, del Mio Cid a Leonardo Da Vinci y López de Ayala, en la que prima la música por encima de todo», apunta el compositor, que ha dedicado 14 años a componer «A.Babel», subtitulada como «ópera cómica para 28 personajes», aunque Galán subraya que, en realidad, se trata de «una crítica a la incomunicación en este mundo en el que vivimos». Cada uno con su temaLa comicidad vino después, primero buscó textos sobre la ininteligibilidad del lenguaje, de cualquier época y estilo, y posteriormente se dio cuenta de la comicidad intrínseca que tenían cada uno de ellos, luego puso cada texto en boca de un personaje y los encerró a todos en un manicomio. Así nos cruzaremos por el loco por la historia, el místico... «Es como en la Torre de Babel, pero al revés: sólo se habla un idioma; sin embargo nadie se entiende porque cada uno posee una locura», prosigue. Arrastrados por una cuerdaCon semejante dispositivo escénico sólo pretende atraer la atención del espectador al máximo durante dos horas y medias para «superar la barrera del zapping en el que vivimos». En el fondo, Galán opina que «los locos no son los de dentro. La locura es la que portan los que se encuentran fuera de ese lugar», señaló Galán. Para esta compleja puesta en escena ha contado con el grupo Cosmos 21, «un grupo con el que llevo 23 años», que corren con la peor parte, ya que interpretan a aquellos locos que también deben interpretar la partitura, por ejemplo, mientras son arrastrados por una cuerda. También pondrá en dificultades a los cantantes, pues algunos de ellos entonarán a varios metros de altura. A pesar de esta dificultad, se han prestado Antoni Comas, Milagros Poblador y Elena Rivera, entre otros. El autor pretende con este título, tan particular, derribar alguno de los muros que los espectadores construyen contra la música contemporánea: «Esto no es clásico ni comtemporáneo, es comunicación pura», argumenta con su énfasis particular. E invita incluso a los niños: «Sería una buena oportunidad para iniciarse en la ópera».

El sonido, per se«Cuando uno se dedica a escuchar cómo cae un terrón de azúcar en el café se da cuenta de la cantidad de veces que este sonido le ha pasado desapercibido, incluso cuando estamos desayunando solos», asegura Carlos Galán como ejemplo de lo que persigue la música matérica, es decir, aquella que busca poner en valor el sonido «per se», es decir, de forma aislada. No es extraño que, en algunos momentos de la ópera, se escuche cómo se rasca un papel contra otra superficie. «Espero así posibilitar a un mundo como el que nos rodea, tan sumido en el agotamiento, un nuevo modo de apreciarlo y, por lo tanto, de amarlo», reza su filosofía. Sin embargo en esta pieza esa parte de su repertorio queda en minoría, pues hay arias que incluso recuerdan a Verdi. Lo que no es interpretado por el compositor como «un paso adelante, ni atrás en su carrera».

- DÓNDE: Teatro de la Zarzuela. Madrid. -CUÁNDO: Sábado, 20h. Domingo, 18 h. -CUÁNtO: de 16 a 38 euros. Tel. 91 524 54 12