Víctimas = verdugos por Irene Villa

«Tengo que enseñar a mis sobrinos la diferencia entre el bien y el mal», decía Teresa Jiménez Becerril. No pueden quedar en el mismo plano, al mismo nivel, quienes han sido asesinados por servir a su país y trabajar por la seguridad de todos, que quienes atentan contra esa seguridad y son descubiertos por la Policía. Pues resulta que el decreto que prepara el Gobierno vasco para contentar ciertas voces, busca compensar a «los malos». Sí, esos malhechores a quienes ahora llaman eufemísticamente «víctimas de abusos policiales» para camuflar su verdadera identidad quieren protagonismo y han conseguido que hasta el mismo lendakari pretenda cumplir sus deseos. Se trata justo de lo que llevamos años denunciando: equiparar a las víctimas del terrorismo con quienes han quebrantado la Ley. Algo tan mezquino, indigno e injusto no sólo para las verdaderas víctimas de criminales, sino para toda la ciudadanía española que se sigue sintiendo parte de esa sociedad amenazada, vilipendiada y desgarrada por el terrorismo. Espero que el miedo que se sigue sembrando no sea cómplice de esa estrategia del terrorismo que quiere imponerse, antes matando y ahora como recompensa por dejar de matar. Y mientras se busca contentar una vez más a quienes han quebrantado nuestro Estado de Derecho, vulnerando las leyes de nuestro ordenamiento jurídico, más de un cuarenta por ciento de los asesinatos perpetrados por ETA está sin resolver.