Hereu exige ahora el apoyo del PSC y del PSOE para evitar la derrota

El alcalde pide poner fin a las tensiones en el partido y apuesta por la integración

Hereu, durante la intervención que hizo tras ganar a Tura en las primarias del PSC
Hereu, durante la intervención que hizo tras ganar a Tura en las primarias del PSC

BARCELONA- Jordi Hereu era ayer un hombre feliz y, sobre todo, aliviado. El alcalde de Barcelona pudo saborear su victoria en las primarias del PSC sobre Montserrat Tura, su primera buena noticia en mucho tiempo. Hereu se impuso a Tura contra los deseos de muchos pesos pesados de la dirección del PSC y ahora se ve con la autoridad moral suficiente de reclamar al partido que cierre filas con su candidatura.

Hereu ha tenido que convivir durante meses con el cicatero apoyo de la cúpula del PSC, muy preocupada por las pobres expectativas electorales del alcalde en las próximas municipales, y ahora quiere que los líderes del socialismo catalán, José Montilla, y del socialismo español, José Luis Rodríguez Zapatero, arrimen el hombro. «A los dos les he exigido y pedido el pleno apoyo, que me han ofrecido. Una vez acabadas las primarias, se ha acabado el debate», sentenció ayer.

Montilla y Zapatero telefoneraron el sábado al alcalde de Barcelona para felicitarle por su triunfo en las primarias. Hereu agradeció el gesto, pero espera mucho más, en especial del líder del PSC después de sus espesos silencios a lo largo de los últimos tiempos.

El futuro no es sencillo para Hereu y hay una circunstancia que lo demuestra con elocuencia: sus adversarios electorales prefieren medirse con él que con Tura. Según las encuestas, el cambio de color político en Barcelona es más que posible y el PSC apenas tiene tres meses para darle la vuelta a la situación.

¿Pero cómo remontar? Hereu cree que es imprescindible integrar a todas las sensibilidades del partido y, en concreto, la que representa Tura. Por eso le ha ofrecido incorporarse a su proyecto, aunque la ex consellera lo rechazó porque tiene «una visión diferente». Sin embargo, ha dado libertad a sus colaboradores para sumarse a la lista de Hereu y también se ha abierto a respaldar su campaña electoral, incluso a dirigirla.

Hereu es muy consciente de que «los partidos desunidos son débiles y no suscitan interés ciudadano». De ahí su interés en resolver de una vez por todas las tensiones internas de un PSC cuyo futuro es cada vez más complejo. El alcalde confía en la palabra dada por Montilla y no duda de que va a tener a su espalda a toda la organización socialista.

«Tengo la fuerza de los socialistas de Barcelona y ahora también tengo la unidad de todo el partido, se trata de sumar», afirmó ayer Hereu. El alcalde quiere pasar página de los deseos de la dirección del PSC de cambiar de candidato y de los malos tragos que ha tenido que pasar recordando a la cúpula que el futuro del socialismo en Barcelona debía decidirlo la federación local y no la dirección nacional. Hereu se ha hecho más fuerte en este proceso e incluso más independiente del PSC, pero hay que poner en duda que todo ello le sirva dentro de tres meses en las urnas.

Sin renovación
Las primarias del PSC podrían haber puesto rostro a la renovación en el partido, pero no ha sido así. La derrota de Tura no sólo es un perjuicio a nivel personal para que la ex consellera tenga protagonismo en el congreso del PSC del próximo otoño, sino que también deja las cosas tal y como estaban, es decir, no muy bien.

Pero los socialistas están convencidos de que las primarias van a servir de revulsivo electoral. De momento, lo único que han mejorado es la autoestima de Hereu, que ha sufrido mucho a lo largo de todo el mandato. Decisiones como convocar una consulta para reformar la avenida Diagonal han debilitado mucho su acción de gobierno. Sin embargo, el alcalde de Barcelona sostiene que la labor realizada por el Ayuntamiento durante los últimos cuatro años es muy buena, pero los ciudadanos suspenden al alcalde.