La caída del equipo de Pizarro agudiza el cisma del PSOE-A

Chaves niega una lucha con Griñán, aunque reconoce «discrepancias» entre éste y el ex consejero.

El nuevo consejero de Gobernación y Justicia, Francisco Menacho, se estrenó ayer en el Consejo de Gobierno tras la dimisión de Luis Pizarro
El nuevo consejero de Gobernación y Justicia, Francisco Menacho, se estrenó ayer en el Consejo de Gobierno tras la dimisión de Luis Pizarro

SEVILLA- Francisco Menacho acababa de tomar posesión de su cargo de consejero de Gobernación y Justicia y en la primera reunión con sus colaboradores se topó con los rescoldos de la dimisión de su antecesor. José Antonio Gómez Periñán, «número dos» de Luis Pizarro en la Consejería desde abril de 2009, renunció ayer como viceconsejero, agudizando así la crisis interna en la que está inmerso el PSOE andaluz a causa del órdago lanzado por el presidente de la Junta y secretario general de la formación, José Antonio Griñán, contra los urdidores de la maniobra –entre ellos Chaves, Pizarro y el secretario general del PSOE de Cádiz, Francisco González Cabaña– para intentar colocar al arquitecto Manuel González Fustegueras como candidato a la Alcaldía de Jerez de la Frontera al margen de la dirección regional del partido.
Pero las dimisiones no acabaron aquí. A Gómez Periñán lo acompañaron en su decisión los directores de Administración Local y Espectáculos Públicos de la Consejería, José María Reguera y Manuel Brenes, afines a Pizarro.
Un signo evidente del enfado del ex consejero –la sustitución de su delegado provincial en Cádiz precipitó su marcha– es que no asistió a la toma de posesión de Menacho. Sobre el dimisionario, Griñán agradeció su «colaboración desde que formé el primer gobierno» y destacó su «servicio y vocación para engrandecer el proyecto». Ni una palabra sobre las causas de su marcha, que le ha obligado a remodelar su Ejecutivo por quinta vez en esta legislatura.
La consigna es clara en el seno de la Junta: dar trato de normalidad a una dimisión que, realmente, obedece a un castigo al último hombre de confianza de Chaves en el Gobierno andaluz para así reforzar el liderazgo de Griñán en el partido. La consejera de Presidencia, Mar Moreno, se limitó a seguir la orden y aseguró que los cambios en el Ejecutivo «no son sinónimo de crisis ni inestabilidad». «Venimos de una etapa en la que no se producía ningún cambio», en referencia a los 19 años que estuvo Chaves al frente de la Junta.
Eso sí, quiso separar los ámbitos orgánico y de gobierno, aunque ambos tienen el mismo protagonismo en la crisis política e institucional que vive la comunidad autónoma a causa de los continuos escándalos. «Los gobiernos no sintonizan ni discrepan con las direcciones de los partidos», dijo en relación a la falta de entendimiento entre el Gobierno andaluz y la dirección del partido en Cádiz.
Como muestra de la «normalidad institucional» derivada de los ceses y nuevos nombramientos, Moreno recordó que en siete años Zapatero «ha contado con ocho gobiernos» y llegó a remontarse a la época de Aznar para resaltar la dimisión de Manuel Pimentel como ministro de Trabajo.
Adelanto electoral
Sobre el adelanto electoral que piden PP e IU, señaló que la oposición «se agarra a un clavo ardiendo» e insistió en que el Gobierno está «cohesionado en torno a la fortaleza de Griñán, que tiene por delante mucha tarea».
Por su parte, Chaves negó cualquier enfrentamiento entre él y Griñán. «Si alguien quiere interpretar esta sustitución en clave de enfrentamiento, pincha en hueso», remarcó. Sin embargo, justificó la operación porque «cuando hay una discrepancia, parece que profunda, entre un consejero y el presidente lo normal es proceder a un relevo». A Pizarro lo calificó como «amigo y compañero», así como un «leal colaborador» en su etapa como secretario general del PSOE andaluz. Por ello, el vicepresidente tercero del Gobierno trasladó su «respeto y apoyo incondicional» a Griñán «no sólo como militante del PSOE, sino como presidente de la Comisión Ejecutiva Federal».
El PP, de su lado, criticó la forma utilizada por el presidente de la Junta para resolver el enfrentamiento existente en el seno del partido. «Le debería dar vergüenza utilizar el BOJA en sus batallas internas de partido», denunció la portavoz de los populares andaluces, Rosario Soto.
A su juicio, Griñán, «en vez de luchar por el interés general de los ciudadanos, está luchando por el poder en su partido». Por tanto, «queda demostrado que no pinta nada en el Gobierno ni en el PSOE, tras haberse marchado en el mismo año su hombre fuerte en el partido, Rafael Velasco, y la figura fuerte en el Gobierno, Luis Pizarro». Soto insistió en la idea de Arenas de que la comunidad autónoma «atraviesa en estos momentos la mayor inestabilidad institucional de España».