Navarra

Los radicales impiden el «Riau Riau»

Una pelea entre mozos que portaban pancartas en favor de los presos obliga a supender la procesión de la corporación municipal

Los radicales impiden el «Riau Riau»
Los radicales impiden el «Riau Riau»larazon

Bildu de Pamplona había «calentado» previamente el ambiente para que, una vez más, el «Riau Riau» fuera suspendido, con el argumento de que el asunto tenía que haber sido «madurado más» (el tiempo que ellos quieran y hasta que logren sus objetivos en Navarra). De hecho, en una nota hecha pública el jueves por la llamada izquierda abertzale (Batasuna), una de las fuerzas que integran la coalición, señalaba que «el modelo uniprovincialista planteado por PP-UPN-PSN ha fracasado y es necesario empezar a trabajar en la construcción de otro alternativo al actual». Ese proyecto, según las fuentes consultadas por LA RAZÓN, es el del independentismo vasco, con la anexión de Navarra. Como dijo en su día Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna, que cumple condena en la cárcel de Logroño, «sin Navarra, no habrá solución». La «normalización» de los proetarras pasa porque se les concedan sus objetivos, entre los que la anexión de la comunidad foral al País Vasco, es uno de los prioritarios. Por ello, según las citadas fuentes, evitarán por todos los medios que acontecimientos que puedan transmitir un ambiente de normalidad, distinta de como ellos la entienden, se puedan celebrar «sin su consentimiento». En la citada nota, la «izquierda abertzale» señalaba que el futuro pasa por una alternativa económica, política y social «con el conjunto de Euskal Herria».

Y el «Riau Riau» finalmente se quedó tras el portón del Ayuntamiento pamplonés. Allí esperaba la corporación municipal, vestida de gala, entonando el «Vals de Astrain» e ilusionada con recuperar una tradición que desde hace 21 años llevaba sin celebrarse. La última vez que salió la marcha fue en 1991, porque, pese a los intentos de volver a recuperarla en 1996 tampoco fue posible. Era tradición que los mozos, al paso de la corporación municipal camino de la parroquia de San Lorenzo donde están los restos de San Fermín, increparan con humor a los concejales tras un año de gobierno. Pero, con el tiempo, se radicalizó y la crítica ingeniosa y humorística se tradujo en agresiones e insultos y se suspendió. Tampoco este año pudo salir. La Policía municipal intentó abrir camino a la corporación para dar comienzo a la marcha sin conseguirlo. Tras el repliegue del inicio de la comitiva en el zaguán de la casa consistorial, un grupo de mozos animaba con un «que salgan, que salgan» y se organizaban formando un pasillo para que el cortejo saliera. Pero un grupo de mozos, que portaban pancartas en favor de los presos de ETA, se enzarzaron a golpes y puñetazos. Incluso un policía municipal resultó agredido con una botella, por lo que el alcalde y la junta de portavoces en su conjunto decidieron suspenderlo. «Es verdad que sigue habiendo gente organizada que por poca que sea buscaba impedir que todo transcurriera con normalidad. Y si no se daban esas mínimas condiciones era mejor suspenderlo», indica un miembro del gobierno municipal. Por su parte, la concejala del PPN, Cristina Sanz destacó que «la mayor parte de la ciudadanía tenía mucho cariño a este acto y quería recuperarlo». Sospechan que los que han querido impedirlo «estaban organizados» y lamentó que «con su actitud se ha impedido un acto tradicional de San Fermín». También Jaime Zuza, pamplonés y entusiasta de su tierra y las tradiciones destacó que el «Riau-riau» era una «crítica sana a la corporación» y subrayó que «unos la han usado para generar violencia. No hay ni normalidad ni libertad».


Segundo intento fallido en dos décadas
Es 6 de julio. A las 17:30 horas, la corporación municipal de Pamplona sale vestida de gala, a pie, desde el Ayuntamiento hasta la iglesia de San Lorenzo donde están los restos de San Fermín. Encabeza la marcha «La Pamplonesa», la banda musical que junto a los mozos entona el «Vals de Astrain», de cuyo estribillo surgió el nombre de «Riau Riau». La tradición marca que durante el paseo, los navarros increpen en tono de humor e ingenio a la corporación municipal por su año de gobierno. Los continuos incidentes que se registraban por parte de la izquierda abertzale que acababan en insultos y agresiones hicieron que se supendiera. En 1991 fue la última vez que pudo salir.