Un jurado para la historia

Se le recordará por ser un hombre de teatro; sin embargo, fue uno de los pioneros de Televisión Española. Entró a trabajar a los estudios de Paseo de la Habana desde que el Ente Público comenzó sus emisiones, por tanto le tocó abrir camino en un campo inédito en nuestro país. En tan solo cuatro años pasó de regidor a director de programas musicales, en 1960, y director de realización, en 1971, subiendo los escalones de ayudante de realización y realizador previamente. Se le considera el padre de «Estudio 1», el gran programa de teatro filmado de nuestro país, pero también participó en antecesores como «Teatro en familia», «Primera fila» y «Novela».

La vuelta en 2000
El primer «Estudio 1» se emitió el 6 de octubre de 1965 y superó los 400 títulos, decenas de ellos realizados por Pérez Puig. Gracias a este espacio, la entonces masiva audiencia de TVE conoció a grandes de la dramaturgia española y mundial. Su peso en la conciencia colectiva era tal, que regresó a la pantalla en el año 2000, aunque con menor periodicidad. Por supuesto, él fue el encargado de reabrir esta etapa con «Yo estuve aquí antes», de J.B. Priestley, protagonizada por José Sancho y Ana Duato.

De todos los títulos que realizó quedará para la historia «Doce hombres sin piedad», de Reginald Rose, aún recordado como el referente del teatro televisado. El primer acierto fue el casting, doce grandes actores, algunos primeras figuras de aquella época, y otros que desarrollarían grandes carreras después: Jesús Puente, Pedro Osinaga, José Bódalo, Luis Prendes, Manuel Alexandre, Antonio Casal, Sancho Gracia, José María Rodero, Carlos Lemos, Ismael Merlo, Fernando Delgado y Rafael Alonso.

Desde el primer instante de la grabación, cuando el viento precede la voz en «off» del juez invitando a deliberar al jurado, logra crear la atmósfera de tensión necesaria para las siguientes dos horas. Los doce hombres deberán separar los hechos de la hipótesis, pues la vida de un hombre que presuntamente ha asesinado a otro depende de ellos. Desde la forma de presentar a los intépretes, hasta la última frase de José Bódalo, sentó precedentes en la realización española.