Cameron contraataca ante el «colapso moral»

David Cameron continúa la gestión de los incidentes violentos en Reino Unido en su línea de «mano dura» contra los responsables. El «premier» británico se comprometió ayer a introducir nuevas medidas para hacer frente a lo que definió como una «sociedad rota» y moralmente colapsada, que pasarán por el endurecimiento del acceso a las prestaciones sociales y a la reforma del sistema educativo.

Cameron, durante su visita, ayer, a un centro juvenil en Oxford
Cameron, durante su visita, ayer, a un centro juvenil en Oxford

Durante su visita a un centro juvenil en el distrito de Oxford, Cameron aseguró que en las próximas semanas se anunciarán reformas en sus políticas, como la retirada de las ayudas públicas a los «irresponsables» y el endurecimiento de las condiciones para percibir el subsidio por desempleo. Además del desalojo de las viviendas de protección oficial, los jóvenes alborotadores podrían perder el derecho al abono de transporte gratuito, entre otras medidas.
Respecto a la controvertida reducción de presupuesto de la Policía, el líder «tory» aseguró que la ministra de Interior, Theresa May, matizará hoy las condiciones del «cambio completo» al que va a someterse Scotland Yard. De momento, el Gobierno conservador ha adelantado que la reducción de efectivos policiales no afectará al número de agentes desplegados en las calles británicas. Sin embargo, la Policía continúa en pie de guerra contra el Ejecutivo, más aún después de que Cameron realizara unas polémicas declaraciones en el Parlamento con las que cuestionó la eficacia de los agentes durante los primeros días de disturbios. La contratación por parte del Gobierno de un ex comisario estadounidense experto en bandas tampoco ha agradado al cuerpo policial.

Cameron también hizo hincapié en la revisión del sistema educativo que su Gobierno pretende llevar a cabo y que introduciría mayor disciplina en las aulas. El mandatario ha insistido en numerosas ocasiones a lo largo de esta crisis en que las escuelas británicas «premian sin pedir esfuerzo a cambio» a los alumnos, lo que habría desincentivado el afán por «trabajar duro» entre los jóvenes británicos. Las nuevas medidas contentarían al ala más conservadora de su partido frente a un líder considerado «excesivamente liberal» en materias sociales, en opinión de algunos miembros de su partido.

De este modo, el «premier» pretende contraatacar frente al brote de delincuencia que las revueltas de la semana pasada destaparon en todo el país y que, insiste, «no tiene ningún componente racial ni se ha producido a raíz de los recortes presupuestarios»; un extremo que ha cuestionado la oposición laborista. Según su líder, Ed Miliband, la respuesta del Ejecutivo ante los disturbios es «simplista» y no ataca de raíz la «crisis de valores» que vive el país. Miliband exigió ayer de nuevo una investigación pública que determine las verdaderas causas de los disturbios, que estallaron el pasado 6 de agosto tras la muerte de un sospechoso, Mark Duggan, por disparos de los agentes durante una operación policial.

La crisis generada por la ola de violencia coloca al primer ministro en un momento decisivo. El desenlace de la gestión de esta crisis podría reforzar políticamente al «premier», según apuntan los analistas. Sobre todo tras el escándalo de las escuchas ilegales del diario «News of the World», que puso en una situación incómoda al primer ministro tras la detención de su ex jefe de Prensa Andy Coulson (antiguo director del extinto periódico). Pero, según apuntan los expertos, una decisión equivocada en su respuesta podría minar del todo la confianza de los británicos en su Gobierno.


«Inglaterra está enferma»
La imagen de una mujer saltando desde un primero para salvarse del incendio provocado en su edificio se ha convertido en uno de los símbolos de los disturbios en Reino Unido. Detrás de esta fotografía que ha dado la vuelta al mundo se encuentra Monika Konczyk, una polaca de 32 años que llegó a Reino Unido con la esperanza de encontrar una vida mejor. «Esto no es lo que esperaba», explicaba a «The Sun» en una entrevista publicada ayer. «Si quieres ropa bonita o un televisor no puedes romper escaparates y saquear. La sociedad británica está enferma», dijo al diario.