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La Haya

Hitchcock visita Sarajevo

García Ortega presenta «Pasajero K», su mejor novela hasta hoy «pasajero k»A. García Ortegaseix barral302 páginas, 19 euros.

Hitchcock visita Sarajevo
Hitchcock visita Sarajevolarazon

Trenes, coincidencias, saqueos, persecuciones, Bosnia –los detenidos y los impunes–. Vidas deconstruidas que caminan sobre un continente desfragmentado y son los cimientos sobre los que se urde la trama de la mejor novela de García Ortega. Como pasó con «A» –el cineasta de «La mirada de Ulises», de Angelopoulos–, el realizador «K» inicia un viaje exterior e interior «poniéndose en movimiento contra el dolor» tras la muerte de su ex mujer. «K» (¿Kuiper? ¿Kafka?), presumible hijo póstumo de padre holandés, emprende un trayecto «por Europa buscando Europa» para grabar lo que llama «apuntes visuales sin sentido conocido» y una caja de recuerdos por todo equipaje. Filma el dolor con el fin de mitigarlo... Hasta que conoce a Sidonie y se ven envueltos en una persecución por parte de los servicios secretos serbios que hostigan a la periodista camino de La Haya para cubrir el juicio de «el carnicero de Sarajevo». Pese a las diferencias, los une una concatenación de heridas: vidas fragmentadas, familias desestructuradas. La soledad de ambos. Incluso su nombre sólo es una inicial que debe ser completada por un apellido que conduzca a un padre real.

Regresa, así, a dos constantes en su obra: Europa y el mal. Hacer una escala en la guerra de Bosnia –y el conflicto de la identidad– era obligado. De ahí que ponga el acento en la impunidad de países y organismos que miraron hacia otro lado cuando se sucedían matanzas, tráfico de órganos o violaciones apoyándose metafóricamente en «Judit y Holofernes», de Caravaggio, para describir el estrabismo mundial. Las páginas están narradas con una exquisita plasticidad en el lenguaje y una marcada reflexión vestidas con traje de suspense al más puro estilo hitchcockiano de «Cortina rasgada». El autor –poeta antes que novelista o consecuencia lo segundo de lo primero– hace buena la frase de Nietzsche: «De la vida sólo nos salva el arte». Pero no el de la retórica hueca, sino el que baja a beber el agua de los charcos y retrata los rincones más incómodos de nuestra triste condición de humanos.

Sobre el autor
 Escritor, traductor, editor y articulista, es autor de una amplia obra que incluye poesía y narrativa
 Ideal para...
 intentar comprender la Europa de hoy, su identidad, su falta de identidad y su futuro incierto
Puntuación 9