Protagonistas

La Razón
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Cambiar hábitos es difícil cambiar las costumbres placenteras, ni les cuento. Las agencias de viajes atestiguan que ni la crisis ha impedido la contratación de vacaciones. El que no puede pagarse nada regresa al pueblo de sus mayores. Pues bien, el Papa lo ha conseguido. Este año, cientos de miles de españoles renuncian a veranear.

Lo que las personas no hacen por una empresa o un partido lo hacen por la Iglesia. Para un observador externo, resulta inexplicable ver a las familias preparando colchones para diez invitados que ni conocen.

A las madres y monjas cosiendo albas para miles de curas en una campaña que llaman «Coser y cantar».

A los jóvenes pintar pancartas de bienvenida para Benedicto XVI.
Hay empresas que han donado toneladas de harina para las hostias que se han de consagrar o camiones de fruta para los visitantes. Observando estos días el intramadrid de la jotaemejota imagino las peregrinaciones medievales o la evangelización de América.Los mejores esfuerzos colectivos tienen siempre raíz personal. Desde la derrota del «apartheid» hasta la unificación alemana. No habría habido levantamiento contra los franceses sin el patriotismo individual de muchos españoles.
En realidad, no estamos asistiendo a un movimiento católico de masas. Cada uno de los actores de la JMJ es un protagonista.

Un ser humano que actúa por cosas profundas que le han sucedido en la vida y que sabe que quien viene en agosto es Su Señor. Sólo así cabe explicarse este maremágnum. Sólo así se entiende que media España haya renunciado a las vacaciones.