Los héroes del Orzán

MADRID- Es «un orgullo tener en la Policía miembros como estos». Son las palabras con las que el ministro de Interior, Jorge Fernández, honró a los policías que no dudaron en tirarse al mar para rescatar a un joven que se había adentrado a pesar del alto oleaje, en la playa del Orzán, La Coruña. El suceso se saldó con un policía muerto y tres desaparecidos, dos agentes y un estudiante, a los que aún buscaban los equipos de rescate al cierre de esta edición. Además, Fernández afirmó que «hay que ser realistas y reconocer que las esperanzas de encontrarles con vida son prácticamente inexistentes».

Fue una fiesta que acabó en tragedia. Un grupo de estudiantes «erasmus» de diferentes nacionalidades, entre ellos cinco eslovacos, se reunieron para pasar una noche de fiesta. De madrugada, algunos se fueron a la playa de Orzán y uno de ellos se acercó al agua, a pesar de que el oleaje alcanzaba los cinco metros de altura, y fue arrastrado por un golpe de mar. El secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, señaló que el joven eslovaco, Thomas Velicky, nacido en 1998 en Bratislava, «no conocía las condiciones del mar».

Entonces, sus amigos avisaron a la Policía, y tres agentes acudieron a su rescate. Javier López López, de 38 años, desapareció engullido por el agua junto a otros dos agentes y al joven estudiante sobre las 05:00 horas. Él fue el primero en arrojarse al mar y el que logró rescatar en un primer momento a un joven de nacionalidad española, de 26 años, que responde a las iniciales A.J.D.G, que después fue trasladado al Hospital Universitario de La Coruña con síntomas de hipotermia. Su cadáver fue hallado sobre las 09:00 horas a varios centenares de metros de la orilla de la playa y trasladado al muelle de Oza, en el puerto coruñés. La capilla ardiente fue instalada a las 19:00 horas en el cuartel coruñés de Las Lonzas, a la que sólo pudieron acceder amigos y autoridades por expreso deseo de la familia. El funeral se celebrará hoy, a las 11:00 horas, en la capilla de este acuartelamiento y el entierro tendrá lugar en una fecha aún por determinar en la localidad lucense de A Fonsagrada, de la que era natural el agente fallecido. Los padres del fallecido aseguraron que «vivía la profesión, que era feliz y le pagaban por hacer lo que le gustaba», según contó la ministra de Fomento, Ana Pastor.

El ministro del Interior, Jorge Fernández, anunció que el agente fallecido será condecorado con la Medalla de Oro al mérito policial a título póstumo y que se hará lo propio con los otros dos agentes cuando sean rescatados. Los dos policías que todavía no han sido localizados son Rodrigo Maseda, de 35 años y natural de Burela (Lugo), y José Antonio Villamor, de 34, natural de Friol (Lugo).

«Inconscientes en el agua»
Los sindicatos policiales elogiaron ayer la labor de los tres agentes en el arriesgado rescate de los estudiantes. «Sabían que se jugaban la vida y la han perdido intentando sacar a dos inconscientes del agua. Todo homenaje que se les haga es pequeño porque eran tres grandes profesionales. Eran conscientes del riesgo y amaban su profesión».

Thomas Velicky, el chico de 23 años desaparecido, llegó a La Coruña en septiembre de 2010 para estudiar con una beca Erasmus y estaba a punto de regresar a casa, en apenas 15 días, según relató un joven eslovaco que también estudiaba en esta ciudad. Universitarios de varias nacionalidades, procedentes de centros de La Coruña, Vigo y Coimbra (Portugal) prestaron declaración para intentar aclarar lo ocurrido.

Asimismo, el director general de la Policía explicó que, cuando se termine de instruir el caso, el Juzgado deberá determinar la apertura de algún procedimiento, si considera que ha habido una conducta delictiva por presunta negligencia de los jóvenes.

 

«A nadar, el lunes, al mar»
No es la primera vez que los Erasmus se atrevían a sumergirse en la playa del Orzán, a pesar del mal tiempo y el oleaje. El eslovaco desaparecido lo anunció en Facebook: «Nadar en el mar el 23 de enero». Era su forma de celebrar el final de su estancia en España. El jueves quisieron repetir la experiencia, aunque las olas superaban los cinco metros. No es la primera vez que el mar del norte se cobra vidas: en las pasadas fiestas de San Juan se ahogó uno de los jóvenes que disfrutaba de las fogatas. La imprudencia suele estar presente en estas desgracias, pero la fuerza del oleaje también se ha llevado varios bancos ornamentales de la costa.