Pasiones de amos y criados

Las paredes de la residencia de los condes de Grantham podrían contar muchos secretos. Y no sólo de sus dueños sino de todo el personal que trabaja en la mansión. Dos mundos apenas separados por unos cuantos peldaños pero que tienen las mismas comportamientos en lo que se refiere a pasiones y ambiciones.

La burguesía y sus criados buscan prosperar en los convulsos años que precedieron a la I Guerra Mundial
La burguesía y sus criados buscan prosperar en los convulsos años que precedieron a la I Guerra Mundial

«Downton Abbey», la serie revelación en Reino Unido llega por fin a España y lo hará de mano de Antena 3 el próximo mes de marzo. Tras su éxito en las islas, las críticas no habían pasado desapercibidas en otros países. Los «bloggers» hablaban de ella a todas horas y en internet eran ya muchos los que preguntaban dónde se podían adquirir los DVD de la primera temporada.

Adicción en los espectadores

En Reino Unido, la emisión del primero de los siete capítulos comenzó en septiembre del año pasado. La acogida fue realmente buena y poco a poco la adicción que provocaba en los telespectadores se fue convirtiendo en tema recurrente para artículos y editoriales de los periódicos más serios. El último episodio, que termina con el anuncio de la inclusión de Reino Unido en la I Guerra Mundial con Alemania, fue visto por cerca de 11 millones de británicos (según datos de BARB), y alcanzó un «share» medio del 35%. El canal ITV no tardó en prometer nuevas entregas para este año.

La trama, que comienza con el hundimiento del Titanic, se centra en la familia de Lord Grantham y los criados que trabajan en la casa. Las intrigas por ver quién herederá el título, las tierras y el dinero se entremezclan con los entresijos del amplio grupo de sirvientes que convive bajo el mismo techo, eso sí, en otras dependencias aparte de las zonas nobles. Un mundo en definitiva separado por escaleras. Arriba los ricos, abajo los pobres. Su más que generoso presupuesto –se trata de la serie británica con el coste por minuto más alto de la historia– permite un vestuario y unos escenarios impecables, pero lo que realmente ha engatusado a la crítica es la actuación de un reparto de lujo. Aunque hay muchas caras nuevas, la ficción cuenta con Maggie Smith (ganadora de dos Oscar y cinco BAFTA), Hugo Bonneville («Iris»), Jim Carter («Shakespeare in love») o Elisabeth McGovern («Ragtime»).

Aunque «Downton Abbey» podría ser comparada, a priori, con «Upstairs, Downstairs» –otra serie emitida por ITV entre 1971 y 1975 dedicada también a la vida de una familia de bien y su personal de servicio– la verdadera inspiración de esta serie se encuentra en «Gosford Park», una película dirigida por Robert Altman en 2001. Su guionista, Julian Fellowes, que ganó un Oscar, es ahora el responsable de los libretos.


Ficción y telerrealidad
Tal ha sido el éxito de la ficción que la cadena ITV está planeando emitir un «reality» basado en la diferencia de clases que se aprecia en la serie. La idea es que varios famosos convivan durante cierto tiempo en una gran mansión, unos interpretando a los ricos y otros como personal de servicio. ¿Cuánto tardará la idea en trasladarse a España?