CRÍTICA DE CINE / «Confucio»: China versus Hollywood

Dirección y guión: Mei Hu. Intérpretes: Chow Yun-Fat, Zhou Xun, Lu Yi y Jianbin Chen. Director artístico: Mao Huaiqing. Música original: Cong Su. China, 2010. Duración: 125 minutos. «Biopic».

China versus Hollywood
China versus Hollywood

Es curioso: China, que solía mirar hasta hace dos días y medio con tanto recelo cualquier manifestación cultural americana, adopta ahora en «Confucio», y con llamativas alharacas por cierto, las formas de mastodóntico «biopic» a lo gran Hollywood (piensen en los dedicados a Cassius Clay, Alejandro Magno, Jonnhy Cash, Ray Charles... la lista no acabaría nunca) para narrar la historia de uno de los mayores pensadores y filósofos de todos los tiempos. Porque la película de Mei Hu protagonizada de manera engolada por Chow Yun-Fat («Tigre y dragón»), cae en el mayor defecto que puede lastimar un título así: el tono hagiográfico. Y mayúsculo. Efectivamente, la cinta ahonda en la última etapa de esta vida parece que ejemplar, la de un hombre que vivió entre los siglos VI y V a.C. y que, a los 51 años, acepta desempeñar un cargo político para contribuir a la pacificación de un país lacerado por gravísimos y endémicos enfrenta- mientos civiles.

Obligado a exiliarse ante los recelos que produce entre ciertos señores poderosos debido a la influencia que ejercía sobre el rey, Confucio abandona esposa, casa y comodidades propias del rango en un viaje de obvias referencias mesiánicas y bíblicas mientras pronuncia frases memorables y de viva actualidad todavía («yo no procuro conocer las preguntas, procuro conocer las respuestas», «el hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro mayor»...) y asiste a la desaparición de varios discípulos durante un durísimo éxodo. Visualmente impactante (sobre todo, las escenas de acción), y entre numerosos fundidos en negro no se saben muy bien los motivos, la superproducción no acaba de levantar cabeza porque, a pesar de la veneración con que la autora contempla al biografiado, apenas podemos entrever los auténticos sentimientos y personalidad de Confucio. Detrás de este personaje un poco huero se esconde la sombra de un sabio fascinante que su propia verborrea, sin embargo, sólo deja entrever.