Cumbre mundial del bel canto

Flórez, Diana Damrau y Pietro Spagnoli encabezan el primer reparto de «Linda di Chamounix», que contará con un segundo elenco español con Mariola Cantarero e Ismael Jordi

Debutantes de pesoDamrau y Flórez cantarán por primera vez sus papeles en el Liceo
Debutantes de pesoDamrau y Flórez cantarán por primera vez sus papeles en el Liceo

El bel canto siempre ha encontrado en el Gran Teatro del Liceo a uno de sus escenarios predilectos, donde se ha aplaudido tradicionalmente a los grandes de este género. Regresa con «Linda di Chamounix», de Gaetano Donizetti, y lo hace además con un equipo que propició uno de los mayores éxitos de los últimos años para este género en España: el director de escena Emilio Sagi y los cantantes Juan Diego Flórez y Pietro Spagnoli. Juntos estrenaron en enero de 2005 en el Teatro Real un elegante «Barbero de Sevilla» que aún se recuerda en Madrid. El «regista» asturiano anuncia que no ha querido «buscar cinco pies al gato» y ha optado por una puesta en escena simple, que siga el carácter hipnótico de la melodía. Sobre el escenario, la mayor parte de los ojos del patio de butacas estarán centrados Flórez, que debuta como Carlo, un personaje que no necesita de grandes virtuosismos gimnásticos, pero que sí mantiene unos fraseos tan largos y complejos que no dejan de poner a prueba al tenor.


Control de la respiración
«Podríamos decir que es la ópera de los dúos. Tengo un aria que es una joya, y otra que ni siquiera es un aria, pero también. Las frases están tan ligadas; son tan largas que necesitas mucho control de la respiración y del diafragma y sostenerlas entraña su dificultad», comenta Flórez. El cantante huye de su papel de divo, «todos lo somos, de una manera u otra», dice. Lo que varía sólo es el trato de los teatros a los cantantes. «El Liceo es como el Metropolitan de Nueva York, si no hay grandes voces, el teatro no se llena. En el Liceo, hay funciones que llegan a aplaudirte media hora y no te dejan ir a comer», bromea. El tenor seguirá su plan de estrenar un papel por año y para 2012 ya prepara «El pescador de perlas», de Bizet. «Seguiré cantando cosas dentro de mis posibilidades, sin volverme loco, roles que se ajusten a mi voz. Pero está claro que no me voy a quedar sólo con Bellini o Rossini», señala Flórez, que acaba de vivir un apoteósico recital en el coliseo barcelonés. Precisamente con el título de Bizet previamente mencionado volverá a subirse a la tablas del Teatro Real, coliseo del que ha estado ausente un par de temporadas tras la salida de su valedor en España, Antonio Moral. Finalmente las gestiones de Mortier han surtido efecto que, pese a que no es precisamente un enamorado del repertorio del tenor peruano, no quiere dejar al público de Madrid sin una de las voces más mediáticas del momento.

En la capital española fue donde Flórez ofreció una muestra de prudencia al no subir a escena para cantar el papel del Duque de Mantua de «Rigoletto», que había debutado en teatros más pequeños como el de Dresde o Lima, pues no quería forzar su voz hacia otro repertorio en un coliseo de mayor capacidad como el Real. Este año volverá a probar suerte en Zurich durante dos noches, justo antes de partir a Nueva York para cantar «El elixir de amor» y de empezar a preparar «El pescador de perlas», que estrenará en junio en Las Palmas de Gran Canaria, una de sus plazas españolas favoritas.

«Linda di Chamounix» es una de las óperas más importantes del bel canto, a pesar de que es poco representada en el mundo. Lo curioso es que fue uno de los éxitos más clamorosos de Donizetti en vida, que lo estrenó en 1842 en Viena. Le encargaron una obra religiosa, y él, claro, no hizo nada de eso, salvo alguna mención aislada a la religiosidad en el libreto. Aun así, los aplausos todavía se dejan oír en los rincones más escondidos de la ópera de Viena. En Barcelona también se evoca la última vez que se escuchó esta partitura, concretamente en versión concierto y con un reparto de gran altura. Fue en 1999 con Edita Gruberova, José Bros, Carlos Álvarez y Carmen Oprisanu.


Soprano mozartiana
Esta vez la protagonista femenina será Diana Damrau, soprano ligera mozartiana forjada en el Festival de Salzburgo y una de las más celebradas en la actualidad. Ella se pondrá en la piel de Linda, una chiquilla dulce e inocente de las montañas que se enamora de Carlo, hijo de marqueses, en vísperas de que los padres de él le encuentren un matrimonio de conveniencia. Ella irá a París y sobrevivirá como pueda, con la promesa de amor de Carlo, hasta entarse de que ya se ha fijado la boda de él con una noble y entonces sus ilusiones se hagan añicos. «Volvemos a ver que las clases populares son mucho más nobles que la nobleza. Es un papel estupendo, a veces "Rigoletto"otros "Don Pascuale", hecho como si cantases todas las óperas en una», afirma Damrau.

En el segundo reparto brillan dos de las voces españoles de mayor proyección: Mariola Cantarero e Ismael Jordi. Todos bajo la batuta de Marco Armiliato, uno de los directores más solicitados en la actualidad. Sin ir más lejos, hace unas semanas presenció el debut desde el foso de Anna Netrebko en «Anna Bolena» en el Met de Nueva York.


Ismael Jordi, por primera vez en el Liceo
Estampa no le falta y voz tampoco. Ismael Jordi (Jerez de la Frontera, 1973) ha preparado el papel de Carlo a conciencia para el segundo reparto, de tanto peso, a qué negarlo, como el primero. A pesar de que el Liceo imponga, no puede estar mejor acompañado. De un lado, la soprano Mariola Cantarero, con quien forma una de las parejas mejor avenidas del mundo de la lírica. Y de otro, con Emilio Sagi cerca, un director de escena que le conoce a la perfección y que ha sabido sacar de él todos sus registros: con el que fuera responsable artístico del Teatro Real, el tenor triunfó en el Chatelet de París con la opereta «El cantor de México» en 2006 (hasta media hora de aplausos por representación le avalaron).