La alerta de recesión hunde los mercados

Recesión, rebajas de previsiones de crecimiento, Grecia, recapitalización bancaria, deuda y déficit públicos... Con tantos golpes directos en todos los frentes, resultó imposible que los índices europeos levantaran cabeza.

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La de ayer fue una nueva jornada de pánico en los mercados y la temida «W» de la recuperación económica tomó forma en las principales plazas con desplomes generalizados (un 4,7% de media en la UE). Pésimo adelanto para un mes de septiembre plagado de referencias y con tónica bajista predominante.

La libertad y frecuencia con que los dirigentes públicos hablan de recesión terminó por tumbar las bolsas después de que Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), advirtiera en la víspera de que el riesgo es «inminente». Así, los principales índices amanecieron con pérdidas desde los primeros instantes con los sufridos bancos en el punto de mira.

La recesión supone encadenar dos trimestres consecutivos de decrecimiento del PIB, y los analistas no creen que sea aconsejables adelantarlo con tanta ligereza. Natalia Aguirre, directora de Estrategia y Análisis de Renta 4, opina al respecto que es «prematuro» hablar de recesión.

La vicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado, descartó ayer que España vaya a entrar en recesión o que precise un rescate financiero, a pesar de las últimas turbulencias de los mercados y las malas previsiones lanzadas por el FMI y el Banco Mundial. En una entrevista en la Cadena Ser, Salgado respondió con contundencia al ser preguntada si descarta el rescate financiero de España. «Sí, por supuesto», reveló la vicepresidenta, informa Ep.

En cualquier caso, con recesión o sin ella el mercado es libre, y ayer lo demostró castigando sin piedad al sector financiero de la eurozona por su elevada exposición a la deuda soberana de los países de la UE. La crisis de la zona euro promete nuevos capítulos de convulsiones con la vista puesta en Grecia, que no termina de despejar su camino y tampoco pone facilidades para recibir la ayuda prometida.

Con estos mimbres, el Ibex 35 se dejó un 4,69%, la tercera mayor caída del año, cerró la sesión en los 8.066,5 puntos y las empresas que lo componen perdieron 14.577 millones de euros de capitalización.