Libros

«Un niño no puede tener líneas en blanco en la historia de su vida»

La última esperanza de Soledad Perera para recuperar a su hija adoptiva es el proceso que espera que abra el Tribunal Europeo de Derechos Humanos
La última esperanza de Soledad Perera para recuperar a su hija adoptiva es el proceso que espera que abra el Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Madrid- Los cambios que pretende introducir el Gobierno podrían simplificar procesos tan dolorosos como el que sufrió la pequeña Piedad, que pasó de ser acogida en un centro, pasando por una familia preadoptiva y su familia biológica de nuevo, para terminar otra vez en un centro. Soledad Perera ha sido su madre adoptiva durante dos años hasta que la menor fue devuelta a su madre biológica, pese a los informes psicológicos que lo desaconsejaban. Al final de la larga conversación que mantenemos, sólo quiere que quede claro un mensaje: «Por favor, que Piedad sepa que nunca la abandonamos y que este hogar es el suyo». En 2005 pasó a formar parte de esta familia canaria en régimen de preadopción; tenía 3 años y «llegó con todas sus cosas para quedarse», recuerda Soledad. Sin embargo, la adopción nunca se llevó a término porque la madre biológica reclamó a la pequeña y una jueza ordenó el regreso de la menor con ella. Y, desde entonces, Sole sólo piensa en Piedad que, al poco tiempo fue entregada de nuevo a las autoridades por su progenitora. «Se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo ese día», dice ; y, tras un rato de silencio, susurra: «Fue desgarrador».

Ha luchado en todas las instancias judiciales por esta niña que no lleva su sangre pero a la que quiere «con toda el alma». Ahora sólo le queda el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, al que llegarán los más de 3.000 folios que explican el caso. Por eso, Soledad desea que los trámites en las adopciones «mejoren con la reforma, porque un niño no puede tener líneas en blanco en la historia de su vida».