Los médicos de Atención Primaria tendrán mayor autonomía desde enero

La Consejería de Sanidad ultima el decreto que regulará este cambio de filosofía

El consejero de Sanitad, Antonio María Sáez Aguado, visita a médicos de Atención Primaria de Burgos
El consejero de Sanitad, Antonio María Sáez Aguado, visita a médicos de Atención Primaria de Burgos

VALLADOLID- La Consejería de Sanidad dará mayor autonomía a los profesionales de Atención Primaria a partir de enero, fecha en la que pretende extender el modelo de gestión clínica que pilota en Atención Especializada a este otro nivel asistencial. El objetivo es avanzar en eficacia y eficiencia en momentos de crisis, restando peso a los gerentes de estos centros asistenciales en pro de los profesionales, cuyas decisiones y actos condicionan el funcionamiento del servicio por encima de las de gestores y políticos.

La filosofía reside en aumentar la capacidad de decisión sobre el uso de los recursos a los profesionales en la actividad clínica y se incentivará un mayor rendimiento y las buenas prácticas en el día a día. Se trata de crear grupos de profesionales para que, con autonomía, adopten decisiones que mejoren la gestión clínica y el uso racional de los recursos para, en último término, evitar la sobre o infrautilización o el inadecuado uso de éstos, según explicó a Ical el consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado.

Este departamento perfila ya el decreto que regulará todos los aspectos que afectan a la gestión clínica, tanto en Primaria como en Especializada, teniendo en cuenta que parte de las funciones de los gerentes se trasladan a los clínicos. Esta norma podría ver la luz antes de que concluya el año y permitirá que en 2013 comience a implantarse el nuevo modelo, que se pilota ya en el Servicio de Cardiología del Hospital Clínico Universitario de Valladolid y en el de Salud Mental de Zamora. La gestión clínica supone un cambio de cultura y avanzar hacia un sistema sanitario propio y más participativo con el impulso de la descentralización en la toma de decisiones. Conlleva una mayor implicación del profesional en la gestión y organización de la actividad, lo que redunda en su motivación profesional, y en la mejora de la eficiencia de los recursos. También, permite reforzar la continuidad asistencial y la organización del trabajo. En el ciudadano repercute en la mejora de la calidad de los servicios sanitarios y en la capacidad de respuesta a sus demandas y, por ende, en su satisfacción.
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