Primera División

Tiroteos por Julián García Candau

La Razón
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Ha terminado la Liga, pero la guerra no ha acabado. Como hay que entretenerse en algo, desde Madrid y Barcelona se lanzan misiles, algunos de larga distancia, con el deseo de obtener alguna ventaja moral. En Barcelona han hecho cuestión de los 76,5 millones de euros prestados por Bankia al Real Madrid para los fichajes de Kaká y Cristiano Ronaldo y no se recuerdan los créditos blandos de La Caixa al Barça. La animadversión ha alcanzado a Florentino Pérez como empresario. En Madrid, la respuesta ha sido dirigida al relevo de Guardiola por Tito Vilanova. La sucesión se ha tildado de alta traición y se entiende que Tito, Sandro Rosell y Zubizarreta ocultaron a Pep la medida adoptada.

Hace un tiempo, en Madrid se veía a Joan Laporta como la bestia negra de la política y del fútbol porque hablaba de independencia de Cataluña. Su radicalismo era castigado dialéc- ticamente y con ello se cargaba sobre el Barcelona la postura presidencial. Me ha sorprendido que, últimamente, Laporta haya encontrado en Madrid numerosos palmeros. Tiene gracia que ahora se tenga más consideración por el ex presidente calificado de separatista que por el dirigente que no se ha pronunciado en este tipo de términos.

Para avivar el fuego, con el fin de que no decaiga la fiesta, el pintoresco entrenador del Real Madrid está haciendo campaña por Cristiano Ronaldo para el «Balón de Oro», por lo que está en su perfecto derecho. Lo absurdo es que use argumentos contra Leo Messi, los mismos que el año pasado le servían para su jugador. El premio, como siempre, dependerá de lo que estimen los votantes de turno.

Posdata. Se requirió a la Fiscalía para que investigara los casos sospechosos. ¿Tiene algo que decir la Liga de Fútbol Profesional?