Una debacle histórica por Juan Roldán

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La primera explicación del porqué se han adelantado las elecciones legislativas en Grecia era por el intento del segundo partido mayoritario (Nueva Democracia) de convertirse en el primero, lo que efectivamente ha sucedido. El hasta ahora primer partido, el socialista Pasok, pasa al tercer puesto, con lo cual se ha confirmado la «debacle histórica» que le auguraban las encuestas.

La segunda explicación era acabar con el Gobierno de coalición que Bruselas, responsable y vigilante de los planes de rescate aplicados a Grecia en los últimos años, era imposible de aceptar por el líder conservador, Antonis Samaras, de Nueva Democracia, integrado en el Partido Popular Europeo. Samaras ha declarado durante la campaña que «queremos gobernar en solitario». Samaras rechaza reeditar un coalición con el Pasok porque sería un Gobierno poco fiable para el pueblo griego y tampoco ha servido para superar la crisis económica a la que nos ha llevado la mala gestión del Gobierno socialista y la intervención de Bruselas.

La caída del Pasok le deja en el tercer lugar después de Syriza, una formación de izquierdas que traducido en España sería como Izquierda Unida. Se supone que en su programa electoral figura un rechazo a los recortes impuestos en los últimos años por los planes de Bruselas. Las dudas son evidentes ante los draconianas condiciones a las que se ha comprometido Grecia para recibir los 130.000 millones de euros del segundo rescate que ha pesado sobre la campaña electoral.