Un fallo técnico paraliza la detención de Julian Assange en Gran Bretaña

El martes Interpol publicó la orden de arresto, pero la Policía inglesa espera una supuesta clarificación.

La profesora Anna Ardi ha denunciado a Assange por violación
La profesora Anna Ardi ha denunciado a Assange por violación

¿Dónde está Julian Assange? Ha sido la pregunta y la respuesta más codiciada de estos días después de la publicación de 250.000 papeles del Departamento de Estado norteamericano por el portal Wikileaks. El periódico «The Independent» aseguraba ayer en portada que conocía la respuesta. Según el rotativo, el autodenominado «activista cibernético» está en el sureste de Inglaterra y permanece bajo vigilancia por Scotland Yard.

Aunque es conocido mundialmente por haber revolucionado las relaciones diplomáticas, la Policía vigila a Assange por la orden de detención emitida por la Fiscalía sueca, que le acusa de ser sospechoso de violación y acoso sexual, cargos que él niega.

La Agencia contra el Crimen Grave y Organizado de Reino Unido (Soca, por sus siglas en inglés) recibió la orden de Interpol, pero anoche no había autorizado su detención por supuestos problemas técnicos. Hasta que no dé su aprobación, Scotland Yard está con las manos atadas.

En cualquier caso, Assange no estaría jugando a ser un fugitivo. La Policía ha confirmado que desde que puso el pie en suelo británico en octubre les facilitó en todo momento su número de teléfono y los detalles de dónde se hospedaba. Sus abogados, que confirmaron que el periodista estaba en Reino Unido, aseguran que no se esconde de nadie.

Su equipo legal presentó esta semana un recurso ante el alto tribunal sueco para impedir su extradición a ese país. En todo momento, niegan que su cliente haya mantenido relaciones sexuales con dos mujeres en Suecia en agosto. Uno de los letrados, Mark Stephens, acusó a la Fiscalía de no haber cumplido las obligaciones mínimas como son informarle de las acusaciones de que es objeto. «Dado que Suecia es un país civilizado, me veo obligado muy a mi pesar a sacar la conclusión de que no se intenta un proceso legal contra él sino que se trata de una persecución», dijo.

Esté donde esté, el ex «hacker», al que su madre nunca quiso llevar al colegio por miedo a inculcarle «un respeto no saludable hacia la autoridad», no debe vivir tranquilo. Son muchas las amenazas que recibe cada día. A su propia vida y a su famoso portal. Sus amigos, que se niegan a revelar su paradero, afirman que ha pasado mucho tiempo últimamente tratando de proteger Wikileaks de los reiterados ataques de ciberpiratas. El miércoles se supo que Amazon había cedido a las presiones del Senado estadounidense y dejó de acoger el portal en sus servidores, a los que habían recurrido temporalmente.


Una relación que acabó mal
La denuncia por violación contra Julian Assange parte de una profesora sueca, Anna Ardin, relacionada con grupos feministas, y que se había ofrecido voluntaria para colaborar en la campaña de apoyo a Wikileaks organizada por el Partido Pirata. La denunciante admite que mantuvo al principio una relación sexual consentida con Assange, pero que, al negarse éste a utilizar un preservativo, le pidió que parara, a lo que el acusado hizo caso omiso.